El imaginario popular de miles de sanjuaninos alimentó durante más de una década la leyenda de una mala relación entre José Luis Gioja y Cristina Fernández de Kirchner. Intramuros de la Capital, pero tambien en el resto de los departamentos el rumor se fue multiplicando. La mayoría buscaba "diseccionar+ la historia para entenderla y explicarla mejor. Le agregaba ironía, sarcasmo, sátira o escepticismo, casi rozando la epopeya burlesca. Ahora que parece haber llegado el desenlace de la historia cuando desde la oposición y como presidente del Justicialismo nacional, Gioja habría confesado que no quiere oír hablar más de Cristina, ésta se entera e invita a Daniel Scioli a parlamentar o a participar de sus nuevos e intrépidos actos políticos. En los cafés, en las oficinas, en cualquier esquina, en voz baja y no tanto, la novela seguía acaparando audiencia. Todo había comenzado cuando ambos eran senadores y compartían una de las dos comisiones que a la sazón presidió Gioja, la de Minería y la Parlamentaria. Los roces eran frecuentes, por la personalidad de Cristina, y no sólo con Gioja sino con el resto de los senadores miembros de la Comisión. La leyenda revela que un día, tras una acalorada discusión, el sanjuanino "echó+ a Cristina de la reunión. A partir de entonces la relación nunca volvió a ser igual. Y claro, si hablamos de novela hay que precisar, a esta altura, sus elementos esenciales: hemos realizado la exposición; acabamos de ver la complicación y resta saber la resolución.
Esto último puede que haya llegado ahora, pero no deberíamos estar muy seguros, ya que en política "todo es posible+. La idea dominante del conflicto personal entre ambos se nutre de varios elementos o símbolos que la fueron reforzando a lo largo de distintos capítulos. Uno de esos momentos tuvo lugar el pasado año electoral, previo a la presentación de candidaturas, cuando Gioja habría comentado en una mesa entre varios dirigentes justicialistas y Cristina, que deseaba presentarse a una nueva elección para gobernador. La coprotagonista principal y entonces Presidenta de la Nación y del Frente para la Victoria, bramó enérgicamente para decir "no+.
La conversación derivó en otros temas, mientras la atmósfera, que es como llaman a la sensación que prevalece en una novela, subió al máximo. Fue, quizá, el último gran sablazo de Cristina a Gioja, ya que hubo varios antes, que se disimulaban porque Gioja nunca quiso poner en riesgo la estabilidad de su provincia.
Quizá haya sido aquel el primer punto culminante. Pero luego vendría el de la ruptura. Antes habría que pasar las elecciones nacionales del 25 de octubre y la toma de posesión del nuevo gobierno. Pasadas estas etapas, con Mauricio Macri como presidente, Cristina volvió un día a la carga como si nada hubiera sucedido, buscando ratificar el liderazgo peronista. En ese camino, el justicialismo llama a renovar autoridades y surge la dupla Gioja, presidente, Scioli, vicepresidente, bajo la consigna "Un peronismo unido, un futuro en qué creer+. Allí estaban también Héctor Recalde, Eduardo Fellner, Diego Bossio, Juan Manzur, Juan Manuel Urtubey, Miguel Angel Pichetto, Luis Perotti y Sergio Uñac, entre otros. Luego, tras nuevas apariciones públicas de Cristina rodeada de simpatizantes, Gioja aclaró que "a mi no me conduce Cristina Fernández de Kirchner+, ante una pregunta en el programa "La quinta pata+, que emite la TV Pública. También dijo en otro medio que "es fácil estar lejos, venir por ratos, decir un montón de cosas y después volverse.
A esta declaración se sumó en la misma línea el presidente del bloque de senadores del Frente para la Victoria, Miguel Angel Pichetto, quien subrayó que los ex mandatarios "no debían hablar de temas de coyuntura+ y lanzó la idea de que el gobernador Urtubey y el diputado Sergio Massa son "la renovación del peronismo+.
Por esas cosas de la política, Gioja fue uno de los pocos peronistas históricos que intentó conciliar al kirchnerismo con los dirigentes que lo quieren fuera del Justicialismo. Así las cosas, y tras ventilarse tamañas diferencias, a Cristina no se le ocurrió mejor idea que llamar a Scioli, para preparar escenas precampaña 2017, aunque hubiera sido más adecuado sentarse con el presidente de su partido. Pero Gioja había acumulado mucha hiel en su relación y ese encuentro hoy sería casi imposible. En la primera reunión Cristina-Scioli, que se cumplió a comienzos de agosto pasado en la sede del Instituto Patria, los rostros de ambos delataban en una sola foto la mayor frialdad e hipocresía que pueda generar una pésima relación marcada por la más diáfana humillación kirchnerista hacia Scioli, nacida en el mismísimo momento en que asumió como vicepresidente de la Nación junto a Nestor Kirchner. A Gioja no le gustó y lo hizo público, cosa rara en él. Fue, sin dudas, un capítulo de gran audiencia en esta novela. Scioli respondió a Gioja como nunca lo había hecho antes frente a decenas de despiadadas afrentas recibidas de Néstor y Cristina, hasta la más incomprensible, la falta de apoyo de Cristina en su campaña presidencial: "Yo me junto con quien quiero+. Hoy, la relación Cristina-Gioja no existe, pero todo el peronismo sueña con unirse para volver a ser. La novela continúa y para su desenlace, como dijo Urtubey, habrá que esperar hasta el 2019.
