Una nueva tragedia reinstala el debate sobre la nocturnidad juvenil. Un menor de 21 años, presuntamente alcoholizado, murió en Buenos Aires de un disparo en la cabeza al manipular un arma, y una chica de 14 años estuvo en coma alcohólico durante 7 horas.

Según el Servicio de Toxicología del Hospital Fernández, de la Capital Federal, el registro de jóvenes intoxicados con alcohol aumentó casi 100% en un año. Más allá de esta gravedad, el tema de la adolescencia alcoholizada es epicentro de múltiples problemas, entre otros, muerte, violencia, accidentes de tránsito y vandalismo. En otros países la estricta prohibición de venta de alcohol a menores es total. En el nuestro, la corrupción y la labilidad en el acatamiento de las normas exponen peligrosamente a todo un sector de la población.

El Observatorio de Drogas de la Sedronar informó que el consumo de alcohol cobra una dimensión mayor en el llamado "preboliche”. En otro trabajo sobre el uso del alcohol y otras drogas, fueron consultados 80.000 los estudiantes de escuelas medias, públicas y privadas. El 46% declaró que había consumido bebidas alcohólicas en el mes previo al sondeo.

Las causas son múltiples y variadas. Para algunos, significa el falso atractivo de entrar en el mundo de los adultos dejando atrás al universo de la niñez. Para muchos más, en cambio, no hay verdadera diversión sin alcohol y ello porque el alcohol, aún consumido en pequeñas cantidades, estimula la corteza cerebral y vuelve a las personas más desenfadadas y ocurrentes. Pero tras los primeros efectos de euforia aparece una pérdida de autocontrol.

Las altas cifras del consumo juvenil siguen creciendo por las pocas barreras que son capaces de contrarrestar su incidencia.