Un día como hoy, 9 de noviembre, pero de 1938, es decir, hace 79 años, ocurrió un hecho conocido como “La noche de los cristales rotos”. Se trató de una acción impulsada por el nazismo en Alemania y Austria contra los ciudadanos judíos y sus propiedades. Mientras se ejecutaban estas acciones, los nazis incendiaban sinagogas y destruían comercios.

El nombre “cristales rotos”, se refiere a que todos los vidrios de comercios titularidad de judíos fueron destruidos. Tras los incendios y saqueos, las ciudades aportaron la imagen de vidrios por todas sus calles, junto con el dolor por las vidas perdidas y la indiferencia común de quienes percibieron la tragedia en el mundo.

Decenas de sinagogas fueron quemadas. Mientras, cientos de personas, eran trasladadas a campos de detención con destino incierto. “La noche de los cristales rotos”, la “Kristallnacht”, fue la primera señal de envergadura de que las leyes de discriminación y hostigamiento, lejos estaban de ser abstractas para el colectivo judío. Y, como exponen varios historiadores, era una señal unívoca de la línea de política racial del nazismo.

“Es nuestro compromiso recordar y honrar a las víctimas. A sostener la terrible verdad del Holocausto, enfrentar a quienes lo distorsionan o lo niegan y a combatir todo tipo de discriminación”. 

Este momento histórico será recordado hoy a las 9.30, en Plaza España, con una clase abierta de los reconocidos docentes, Edgardo Mendoza y Oscar Cuadros. Ellos abordarán estos hechos que marcaron la historia de la humanidad. En ese marco, nos vienen a la mente algunas preguntas complejas: ¿por qué recordamos el holocausto? ¿qué transmitir? ¿para qué?

Son preguntas clave que nos interpelan. Nos obligan a pensar sobre nuestra responsabilidad social frente a temas trascendentales.

Estos docentes nos ayudarán a imaginar la violencia e incertidumbre que se vivieron. A pensar respecto a dónde estaban los que luchaban por la dignidad del hombre y cómo fue posible la indiferencia del mundo. Podremos entender la planificación de una matanza sólo por pertenecer, sólo por haber nacido en una determinada religión.

También nos ayudarán a tomar dimensión de lo ocurrido realmente y la necesidad de que nunca se repita con ningún colectivo en ninguno de los tiempos por venir.

Es nuestro compromiso recordar y honrar a las víctimas. A sostener la terrible verdad del Holocausto, enfrentar a quienes lo distorsionan o lo niegan y a combatir todo tipo de discriminación.

No olvidar y preservar la memoria es nuestra responsabilidad, como también hacer prevalecer nuestros valores. Debemos comprometernos con la construcción fraterna. Recordar el pasado para proyectar futuro. Entender que el Holocausto no fue un accidente, sino una tragedia que fue posible por la indiferencia del hombre por su prójimo.