Cuando vi en DIARIO DE CUYO esta encuesta, lo primero que me dije fue "Gracias, intendentes que organizan los corsos y carnavales en los departamentos de San Juan, por proteger a cada niño, por darle derechos integrales, por defender sus derechos, por no exhibirlos. Pero por sobre todas las cosas, por no sexualizar a ningún niño". Sexualizar a los niños en algún momento se convierte en algo tan peligroso que roza la corrupción de menores. Cierto es que cada uno se hace responsable de lo que ve, pero más cierto es que algún pedófilo está esperando por algún niño. Esto no es algo nuevo. Ya en 1955, Nabokov escandalizó a todos con su novela "Lolita". En los últimos años, la sexualización de la infancia se vio acrecentada a través del fácil y constante acceso que los chicos tienen a la web y las redes sociales. Según datos de Unicef, muchísimos jóvenes en todo el mundo, especialmente entre 12 y 16 años, publican en línea información muy personal. Sobran ejemplos de erotización de la niñez en los medios de comunicación e internet. Hace unos años, la revista "Vogue" utilizó a niñas de 8 años maquilladas y vestidas como adultas en poses provocativas; un supermercado de origen francés puso a la venta una bikini para niñas con relleno en el corpiño; Marc Jacobs lanzó una campaña para su perfume "¡Oh, Lola!", donde la joven actriz Dakota Fanning sujeta entre sus piernas una botella de la esencia; en la última edición del Salón del Automóvil en China una empresa promocionó sus lujosos autos con pequeñas de 5 años en bikini; los videos de los cantantes pop cargados de erotismo se pueden ver en Youtube una y otra vez; y los reality shows de concursos de baile o donde las niñas se desesperan por ser reinas de belleza se repiten a toda hora. En este contexto que fomentamos los adultos, los chicos crecen rodeados de mensajes que consumen e imitan, pero que no están preparados para manejar ni entender. Una niña que experimenta una erotización temprana de su vida corre riesgo de convertirse en una mujer insegura, con baja autoestima, poco amor propio, susceptible a lo que piensen de ella, vulnerable, con frustración por no encajar en el modelo que propone el mercado. Las nenas en los carnavales quieren imitar bailando a las pasistas mayores. Entonces es muy sutil la barrera entre jugar y bailar en un carnaval y estar en riesgo, afirma la psicóloga y especialista en niños Maritchu Seitún. Estimular la sexualidad antes de tiempo pone en riesgo perder una serie de valores fundamentales de la infancia como la espontaneidad, el disfrute, la creatividad, tener amigos, aprender, hacer deporte.

"Una vida pendiente de la imagen puede provocar daños irreversibles en la personalidad de los niños". 

Es que la responsabilidad de los padres es un aspecto central de la cuestión. No solo porque promueven esta "falsa madurez" subiendo ellos mismos a sus redes sociales fotos de sus hijas en pose, organizando cumpleaños como si fuera un spa, llevándolas a clases de baile innecesariamente sexualizadas, regalándoles juguetes que representan un único ideal de mujer, comprándoles ropa provocativa o habilitándoles a los 7 años un smartphone, sino que no limitan ni mucho menos supervisan lo que sus hijas ven en la televisión o suben a la web. ¿Cómo a una chica que no sabe manejar situaciones cotidianas como subirse al transporte público o sacar un turno para un doctor le permitimos enfrentarse con los miles de millones de habitantes que hay en Instagram? Cómo periodista especializado en Derechos del Niño, me pongo a disposición de los intendentes , para ofrecer charlas necesarias a organizadores y batucadas de carnaval , para darle un punto de vista a la protección integral de los niños.

 

Por Rolando Chiffel 
Periodista especializado en Derechos del Niño.