El presidente venezolano Nicolás Maduro se atribuye atributos contradictorios, ser dictador y ser democrático, aunque acusa a todo el mundo de desestabilización y de que aplicará la Constitución ante los impostores, conspiradores y golpistas.

Y todo esto lo hace en pocas horas de diferencia y en reacción por las movilizaciones de protesta callejera que se suman todos los días en una convulsionada Venezuela.

En su intervención del lunes pasado, admitió que no le importa ser un dictador si para ello debe censurar a la prensa para que no siga empañando a la revolución. Al torniquete de censura que aplica a la prensa en general, está destinado a no permitir que los periódicos del país obtengan el permiso correspondiente de su propio gobierno para que puedan importar papel para seguir circulando con normalidad.



Maduro, expresó estos conceptos en una serie de conferencias de prensa que ofreció en los últimos días, en que su país ha estado afrontando uno de los períodos más agitados de su vida institucional desde que asumió como presidente, por las manifestaciones de la oposición hacia el gobierno.



El mandatario criticó a los medios de comunicación que cubrieron los trágicos hechos que dejaron un saldo de tres muertos y más de 20 detenidos. Primero atacó a la agencia de noticias AFP al decir que "’conspira” y que hace "’manipulación” de los hechos sin corresponderse con la realidad. Dijo en un tono intimidatorio que "he denuncio a la AFP y he pedido a la ministra que tome medidas y le hable muy claro a los corresponsales, a los jefes y dueños de esa agencia de noticia".



Luego se hizo cargo de la salida del aire del canal NTN24, señalando que "fue una decisión de Estado" y aprovechó para mostrar videos de los hechos violentos, al tiempo que atacó duramente a la oposición a la que culpó de toda la inestabilidad que se está poniendo de manifiesto en el país.



En otras de su alocuciones Nicolás Maduro se auto calificó de democrático y reaccionó enérgicamente contra los políticos de la oposición, en forma particular contra María Corina Machado y Leopoldo López, quienes convocaron una marcha para reclamar por la renuncia "de un gobierno que administra un país con un libreto escrito por el régimen militar de Cuba". A estos políticos los calificó de desestabilizadores y dijo que aplicará la Constitución para sancionar una postura que -comentó- no se permite en ningún país del mundo.



La oposición al gobierno venezolano está representada por diversos sectores sociales y está solicitando mayor seguridad, reglas más claras desde lo económico e incluso la salida del presidente Maduro, a menos de un año de su elección.



Como siempre, el mandatario de Venezuela yerra y yerra feo, apelando siempre a la cansina propaganda populista, con la que embauca al pueblo monopolizando todos los poderes para sí mismo. En realidad, en cualquier país del mundo libre no hay represalias por las expresiones ni por lo que pueda hacer la oposición, solo en Cuba o en países dictatoriales es donde la libertad para opinar o disentir es penado con cárcel.



Con todo el ruido generado, Maduro aprovecha para hablar de otros conspiradores, cuando es él quien conspira contra la Constitución Nacional haciendo de Venezuela un país menos libre; y de otros impostores, cuando sobre él pesa la acusación de que no puede ser Presidente porque la Constitución demanda haber nacido en el país.