Hoy en día, gran parte de nuestra sociedad femenina discute y critica a los hombres o atribuye a ellos su condición de "machistas". Pero primero definamos que es el machismo: el machismo es una "actitud o creencia", donde el hombre es superior por naturaleza a la mujer, también hace referencia a un conjunto de actitudes, conductas, creencias y prácticas sociales destinadas a promover el enaltecimiento y prevalencia del hombre en perjuicio de la mujer.
Cómo definimos el Patriarcado: el patriarcado es un sistema social en el que los hombres tienen el poder primario y predominan en roles de liderazgo político, autoridad moral, privilegio social y control de la propiedad, eso dicho de otro modo es: el predominio o mayor autoridad del varón en una sociedad o grupo social.
Pero debemos tener en cuenta que en la civilización ocurre algo que se denomina "evolución social", y es una subdisciplina de la biología evolutiva que se centra en el comportamiento social como adaptación para distintos individuos más allá del propio actor.
La realidad nos indica que efectivamente, las antiguas creencias familiares y sociales sostenían esta teoría sociológica que en su época era la correcta y hoy como sociedad todo eso cambió.
Ahora bien, estas creencias fueron "ciertas", en una época, donde la mujer estaba relegada a un segundo plano y donde su único rango de acción era el "tener hijos" y dedicarse a pura y exclusivamente a las tareas de índole domésticas.
Hoy toda esa sociología "cambió" o mejor dicho "evolucionó", sin embargo, existen hoy movimientos sociales, llamados feminismos, y con un marcado tinte político, que parecen "haberse pasado de rosca" y se encargan de demonizar al varón o biológicamente hablando "al hombre", atribuyéndole cualquier acción como "machismo puro y exacerbado" y se lo cataloga de falta de hombría. Curiosamente "la hombría" es un termino femenino que significa: conjunto de características y cualidades morales que se consideran propias de un hombre, "el valor y la honradez son consideradas propias de la hombría", aclaro que esta misma definición es totalmente aplicable a la mujer o sexo femenino.
Este empoderamiento femenino, que responde pura y exclusivamente a teoremas de tipo político, no hace otra cosa que "ningunear y atacar", en muchos casos con total "ferocidad", el rol masculino. Lo que en otras épocas "las damas esperaban de un hombre", era lo que llamaban "un piropo", defínase como piropo: palabra o expresión de admiración, halago o elogio que se dirige a una persona, o sea, masculina o femenina, "echar un piropo". Hoy eso está, por esos movimientos feministas, totalmente inaceptado ya que un simple halago o "piropo" de un hombre a una mujer es considerado una "agresión verbal", pasible de condena.
Cuidado con distorsionar las actitudes de los hombres y creer que sus dichos o gestos son todos agraviantes hacia las mujeres, siguen existiendo actitudes propias de un caballero con hombría y estas actitudes se llaman "caballerosidad", el abrir la puerta, el acomodarles la silla, el servirles la copa de lo que ellas beben, no son actos "machistas", sí tal vez "patriarcales", ya que los padres enseñamos así a nuestros hijos varones, y eso se llama "caballerosidad": Comportamiento propio del hombre que obra como un caballero, con cortesía, nobleza y distinción.
A todos debo hacerles una confesión, a mí quien me educó, y calculo que también a todos ustedes señores lectores, fue una "mujer", que, en mi caso, a quien amo, adoro y extraño, fue mi madre.
Por Jorge Reinoso Rivera
Periodista
