La recordación del natalicio del Libertador General José de San Martín, hecho ocurrido el 25 de febrero de 1778, nos lleva a recordar quienes fueron sus padres y los demás integrantes de una familia que se destacó por sus valores en una época en que la patria comenzaba a forjarse.

Los padres del Libertador nacieron en el antiguo Reino de León. Don Juan de San Martín lo hizo el 3 de febrero de 1728 en Cervatos de la Cueza, una humilde villa ubicada sobre la margen izquierda del arroyo de la Cueza.

Doña Gregoria Matorras nació en la Villa Paredes de Nava, en la provincia de Falencia, el 12 de marzo de 1783.

A los 18 años, Juan ingresó al ejército de España y en 1764 se lo destinó al Río de la Plata. Cuando llegó al Riachuelo, estas tierras estaban gobernadas por Pedro de Cevallos.

El casamiento entre Juan de San Martín y Gregoria Matorras tuvo lugar el 1 de octubre de 1770, tras lo cual decidieron establecer su hogar en la localidad de Calera de las Vacas (actual República Oriental del Uruguay). En este sitio nacieron sus primeros hijos María Elena (1771), Manuel Tadeo (1972) y Juan Fermín Rafael (1774).

El 13 de diciembre de 1774, el gobernador de Buenos Aires, Juan José de Vértiz y Salcedo, lo designó Teniente Gobernador del departamento de Yapeyú, que había sido una de las Misiones mas florecientes de la Compañía de Jesús. Ya instalado en el nuevo destino el matrimonio tuvo dos hijos más, Justo Rufino (1776) y José Francisco ( 25 de febrero de 1778), quien en el futuro sería el que enarbolaría el apellido San Martín en lo más alto de la gloria por su hazaña libertadora.

Debido al constante estado de intranquilidad que se vivía en la región, Doña Gregoria Matorras se trasladó con sus cinco hijos hasta Buenos Aires donde se reunió con su esposo en los primeros meses de 1781. Luego solicitaron licencia para embarcarse con destino a España, la que les fue concedida el 25 de marzo de 1783.

En abril del año siguiente llegaban a Cádiz, donde los cuatro hijos varones, al igual que su padre, elegirían la carrera de las armas. Hasta el momento no sospechaban que el hijo menor sería quien daría gloria inmortal al apellido paterno.

Juan de San Martín pasaría sus últimos años de vida en Málaga, donde murió el 4 de diciembre de 1796. Por su parte, Gregoría Matorras de San Martín falleció en Orense, capital de la provincia española del mismo nombre, el 28 de marzo de 1813, habiendo dejado un testamento en el que destacaba su fe católica.

José Francisco de San Martín, quien había abrazado la carrera de las armas, ingresó como cadete en el Segundo Batallón del Regimiento Murcia. Su unidad militar se destacó en la lucha contra el poder Napoleónico.

El 17 de Junio de 1793 el cadete San Martín asciende a Segundo Subteniente de la Cuarta Compañía Fusileros de su Regimiento, siendo a los 15 años oficial del Ejército Español. Al año siguiente, es ascendido a Primer Subteniente. Sus ascensos militares llegarán hasta el grado de Teniente Coronel, con el cual, pedirá su retiro del Ejercito Español después de una destacada carrera.

José Francisco de San Martín, decide regresar a su patria para participar del proceso revolucionario que en el Río de La Plata se había iniciado en mayo de 1810, arribando a Buenos Aires, el 9 de marzo de 1812 a bordo de la fragata "George Canning" .

El Triunvirato de la época le reconoce, ante su solicitud, el grado de Teniente Coronel y le encarga la creación de un batallón de caballería, sobre cuya base nacería el Regimiento de Granaderos a Caballo.

San Martín prolongará su acción en el tiempo y como bien lo decía Bartolomé Mitre, es el hombre de acción deliberada y trascendental, mas equilibrada que haya producido la revolución sudamericana.

Concibió grandes planes políticos y militares y tuvo la visión del camino de la victoria continental. Tuvo el instinto de la moderación y antepuso siempre el bien público al interés personal.

Se condenó deliberadamente al ostracismo y al silencio en homenaje a sus principios morales.

Es el mejor soldado del Río de la Plata y el único que ha suministrado lecciones y ejemplos a la estrategia moderna. Fue lo que debía ser y antes que ser lo que no debía, prefirió "no ser nada". Por eso vivirá en la inmortalidad.