El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti volvió advertir sobre el peligro del avance de las drogas en nuestro país, reclamando una reacción urgente con medidas que comprometan a todos los sectores de la sociedad. Se sumó así a la preocupación de la Iglesia ante este flagelo.

El magistrado alertó que si bien la Argentina no se encuentra en la situación que han vivido otros países por la penetración del narcotráfico, es el momento de actuar de manera de ponerse de acuerdo para trabajar en una política de Estado enfocada a las adicciones y, fundamentalmente, impedir el avance de la droga, lo que exige un amplio compromiso.

Desde el año pasado Lorenzetti viene sosteniendo encuentros con autoridades y jueces federales preocupados por la presencia de narcos en sus jurisdicciones, caso del Norte, sin que se acuerde una acción muy bien coordinada de las fuerzas de seguridad, el Poder Judicial y una legislación adecuada a la emergencia.

Además relacionó la inseguridad con el narcotráfico, afirmando que hay un claro problema de desigualdades ya que "la gente que está excluida de la sociedad, que no tiene futuro, que piensa que su vida no tiene ninguna salida y que, además, tiene un acceso muy fácil a la droga, es un cóctel explosivo”, según sus palabras.

Igual que en los casos anteriores, el Poder Ejecutivo salió al cruce del presidente de la Corte, esta vez a través del secretario de Seguridad, Sergio Berni, descalificando las expresiones de advertencia como si fueran un ataque al Gobierno. En realidad la respuestas a las expresiones de Lorenzetti deberían dar lugar a un acercamiento para priorizar las políticas que se necesitan, particularmente la Corte para agilizar su cometido, y coordinar la lucha contra los narcos fortaleciendo a los operativos con el equipamiento necesario, por ejemplo con un eficiente sistema de radarización y adecuar los controles fronterizos.

Es decir no es que el presidente de la Corte se haya dado cuenta un poco tarde sobre el avance de la droga, como dice Berni, sino que Lorenzetti busca un mayor compromiso de todos los actores -incluyendo a la oposición- en la lucha contra el narcotráfico, sin la apatía cuando no desidia, con que se plantea esta lucha desigual, porque los narcos avanzan sin descanso mientras se ensayan diferentes maneras de detenerlos y sin los recursos apropiados.