El 27 de julio se iniciará una nueva cita olímpica, pero para el 25% de los participantes no será la única fecha importante. Ayer comenzó el Ramadán y la polémica ya se ha encendido sobre las posibles desventajas para los 3.000 deportistas musulmanes que deberán ayunar durante el día, en competición.

Ramadán es el noveno mes del calendario musulmán, conocido por ser el período en el que los musulmanes por su fe y por sus creencias practican el ayuno diario desde el alba hasta que se pone el Sol, tomando su primer comida al acercarse la oración del anochecer. El objetivo del ayuno es enseñar a los musulmanes la paciencia y la humildad, así como recordarles lo afortunados que son y hacer hincapié en la ayuda al necesitado y aquellos con menos suerte.

Las protestas de los países musulmanes ante el Comité Olímpico Internacional y el Comité de Organización no han surtido efecto. Las fechas no son del agrado de naciones como Egipto, Marruecos, Túnez, Turquía y algunos otros países islámicos que han mostrado su disconformidad ante las instituciones olímpicas.

Jonathan Edwards, plusmarquista mundial en triple salto desde 1995, no competía los domingos por cuestiones religiosas. Una decisión que acabaría por dejarle fuera del Mundial de 1991 en Tokio, pero comenzó a competir los domingos en 1993 conquistó la medalla de oro en Sydney 2000. Otro deportista, el judoca francés Sofiane Milous, respetó el Ramadán durante el último Mundial, en agosto del año pasado, pero para Londres ha decidido no hacer ayuno.

El Comité de Organización ha puesto todas las facilidades a los participantes musulmanes. Dejarán preparado lo necesario para que los deportistas se alimenten e hidraten en cuanto caiga el Sol, aunque no todos los implicados ven con malos ojos que se den al mismo tiempo los Juegos y el Ramadán. Las mezquitas londinenses ayudarán a alimentar a los musulmanes durante el Ramadán y han lanzado el programa "Iftar 2012” para dar la bienvenida a atletas y aficionados. Ofrecerán cena a la caída del Sol e invitarán a los no musulmanes a conocer la religión que profesan 3.000 deportistas olímpicos. Ellos se sienten orgullosos de que se mezclen fechas tan importantes, sobre todo para expresar que no se sienten avergonzados sino orgullosos de ser musulmanes.