Pensar en un museo de puertas abiertas es una realidad nacida en el mundo contemporáneo y establecida ya como organismo vivo en el posmoderno.

Un tanto ecléctico pero sin duda alguna muy valioso es el Museo de Bellas Artes Franklin Rawson, que tras ser trasladado desde el sitio que ocupó muchos años luce hoy magnífico con inéditos proyectos e ideas.

En Navidad los organizadores unieron las voluntades para recrear un mundo mágico, esplendente, distinto a través de la creatividad de un numeroso grupo de niños. Acompañados de sus familiares renovaron el museo, donde se hallan expresiones plásticas de gran valor. Las actividades continuaron en Reyes con idéntica motivación y proseguirán hasta fines de este mes y durante febrero con tareas que agradan, entretienen y convocan. También hay animación con títeres y otras iniciativas que hacen de este museo algo más para el espectador de la belleza de grandes artistas y enormes salas.

En otro ángulo de la ciudad el museo Agustín Gnecco, ubicado en General Paz y Rawson, permite visitas guiadas a los distintos espacios que guardan reliquias donadas por familias tradicionales sanjuaninas. A este se suman otros tantos museos municipales y particulares que completan una gran oferta cultural.

Un paseo por el pasado de San Juan y sus testimonios nos deja la sensación que esta oferta artística está abierta al turista y al ciudadano curioso por realizar un itinerario diferente en la temporada de vacaciones.

Vivir el arte, la historia como materia palpitante y cercana a través de quienes poseen conocimiento y testimonio es un desafío y una aventura en el espléndido camino de la cultura siempre presente en la vida del hombre.