Dicen que detrás de un gran hombre, hay una gran mujer. Y en el caso de los fundadores de nuestra ciudad, Don Juan Jufré y Don Eugenio Mallea (segundo jefe de la expedición), no fue la excepción. Ambos se casaron con pujantes mujeres, que desde un sumiso pero no menos importante lugar, fueron sustento emocional y a veces económico de estos célebres hombres.

Juan Jufré, nació en 1516 en Medina de Rioseco, Corona de Castilla (actualmente provincia de Valladolid, Castilla y León, España), hijo de Francisco Jufré de Loayza y Cándida de Montesa. Por cuanto su nombre completo y títulos fueron ‘Juan Dávalos Jufré de Loayza y Montesca, hijodalgo de Medina de Río Seco”.

Llegó a América el 13 marzo 1538, junto a su tío el Oidor Robles y en 1539 al Perú. Desde allí acompañó al gran conquistador Pedro de Valdivia a Chile. Estuvo presente en la fundación de Santiago y en las primeras campañas contra los indígenas. Por aquellos años en que ocupó varios cargos políticos -entre ellos el de Alférez Real-, conoció a Francisco de Aguirre (Fundador de La Serena – Chile y Santiago del Estero – Argentina), con quien los unió una gran amistad. Fue a raíz de esta relación que Juan Jufré conoció solo por sus dichos a su hija Constanza de Meneses (Aguirre). Constanza se llamaba exactamente igual que su abuela y era una práctica común que las mujeres heredaran el apellido materno.

La desposó en España por medio de un poder notarial dado en Santiago de Chile en 1552 a Jerónimo de Alderete. Por cuanto tuvo que esperar cuatro años para conocerse. En 1555 por fin Constanza llegó a Chile y su encuentro fue amor a primera vista. Sin demasiados contratiempos contrajo matrimonio con el hidalgo caballero pocos meses después. Pero su felicidad tuvo que esperar nuevamente ya que un año después, su padre, fue apresado junto con Francisco de Villagra (entonces gobernador de Chile) y enviado a Perú.

Constanza debió acompañar a su padre a Lima, no sin grandes penurias y en extrema pobreza. Pero durante los tres años que estuvo lejos de su esposo, mantuvo su amor y fidelidad intactos. De regreso en la capitanía, su esposo Jufré y su padre se dedicaron al comercio, iniciando negocios que con el tiempo serían de gran éxito, … en Chile sembraron entre otras cosas uvas. A Juan Jufré y Francisco de Aguirre se los conoce como los padres de la vitivinicultura en el país trasandino. Durante su vida juntos tuvieron siete hijos: María, Cándida, Baltasara, Geracina, Juan y Luis, este último el mas conocido, fundador de San Luis. Al morir Juan Jufré ella solventó con su dote las deudas que su marido había contraído al servicio de las armas.

Juan Eugenio Mallea nació en Eibar, hijodalgo de la noble casa de su apellido, nieto de Don Juan Mallea y Zugasti, señor del mayorazgo de Eibar, capitán de dos tercios de España y del consejo de Flandes. Con semejantes títulos todos esperaban que al igual que Jufré buscara una esposa ‘de apellido”, que formara parte de la aristocracia. Pero ya instalado en San Juan, al regresar de una exploración por la ladera norte del río, no traía oro ni plata, si no la mano de una bella indígena. Era la hija del cacique Angaco, y se enamoró perdidamente de ella. Le dio el lugar de una mujer española y pese a que estaba prohibido, decidió casarse con ella. Para poder llevar a cabo esta unión, el rey Felipe II reconoció como ‘noble” a su padre, llamándolo ‘Don Juan Huarpe” concediéndole el ‘Don” como privilegio real y dándole el señorío de Angaco, para él, sus hijos y sucesores. Ella adoptó el nombre católico de Doña Teresa de Ascensio. Se casaron en 1570 con todos los honores de un caballero español. Se puede decir que ‘allí nació la familia criolla”.

Se radicaron en Albardón en la zona de la Las Tapias que le cedió el cacique. Tuvieron seis hijos: Julián, Cristóbal, Eugenio (el Mozo), Elvira, Luciana y Petronilla. Teresa (según Sarmiento) se moldeó en una nobleza democrática, y fue el pilar de su familia a quien cuidó y le heredó su dote (Tierras que su nieta donó a los Dominicos y es dónde hoy se encuentra Albardón) La familia Mallea-Ascencio constituye las raíces del árbol heráldico provincial. Todo personaje relevante de la historia de nuestra provincia lleva este linaje, incluso Sarmiento y Facundo Quiroga (parientes no tan lejanos).