Si partimos del término crear, despliega en nuestra mente, un abanico de imágenes. Tal vez la mayor referencia cotidiana la encontramos en el arte. No obstante el artista es un creador. El docente, también crea cada vez que prepara y desarrolla sus propuestas didácticas. No obstante la inclusión de clases creativas son hoy imprescindibles. Todos los alumnos encuentran dentro del ámbito educativo, modelo de valores diferentes a los que ven en la sociedad.
El aula ha evolucionado hacia el siglo XXI como un entorno productivo en el que los alumnos puedan desarrollar competencias que necesitará en sus futuros puestos de trabajo. El Dr. Gustavo Enrique Ledesma, especialista en psicopedagogía disertó en San Juan sobre ‘La educación basada en capacidades y competencias’ dentro del marco de la actualización docente que está realizando el Ministerio de Educación de la Provincia. Él hacía referencia al aula de hoy, y expresaba: ‘El mundo necesita sujetos competentes capaz de resolver situaciones problemáticas y toma de decisiones en la vida real. El tema de las planificaciones y su trabajo en el aula, no es dejar totalmente lo tradicional, no es empezar de cero, sino es rescatar lo bueno, es una transposición. Innovar ese ámbito, dando un protagonismo diferente al alumno. Allí se notarán los cambios porque tanto los docentes como los alumnos deben ser competentes. En ella, el alumno está quieto, sin movimiento. En realidad él no está siempre así, sino en las redes sociales, se mueve, investiga y pregunta. Ese ámbito de quietud debe romperse, desestructurar los modelos tradicionales. Ese espacio físico hoy es inseguro ante una nueva modalidad. El doctor Ledesma también hizo referencia a la evaluación y manifestó: ‘Evaluar por competencias es fácil y complejo al mismo tiempo. El docente debe conocer qué va a evaluar y el alumno conocer en qué competencias va a hacer evaluado por ejemplo: resolución de problemas, escritura, compresión de textos. Antes, se evaluaba el error, no lo que sabía el alumno. Hoy, se necesita saber qué competencias adquirió el estudiante y cuáles no alcanzó” Y como decía al comienzo, la enseñanza constituye un arte en sentido que la inversión en destreza personal es elevada en proporción con la inversión al conocimiento. El artista que pinta un cuadro, imprime sobre el trozo trazos y colores, toma distancia, observa, analiza, corrige. Al concluir su obra, contempla el resultado, puede aprobarlo o no, pero no puede negar su esfuerzo, tampoco el disfrute de su trabajo. De la misma manera, el docente, como el pintor, toma distancia de su obra, que es cada clase y las analiza. Así también diseña, elabora gráficos, usa tecnologías hasta dar con lo más adecuado, así se debe aggiornar el espacio pedagógico. El docente que se evalúa, es alumno de su propia práctica. Este es el espíritu que debe reinar en el trabajo áulico cotidiano, para que cada clase sea una creación.
El trabajo hoy está en el aula, más allá de la currícula. El aula bien diseñada es motivadora porque ‘motivación” es un término que deriva del verbo latino ‘moveré” que significa moverse, ponerse en movimiento o estar listo para la acción. En nuestras aulas hoy poco se mueven, se les pide absoluto silencio, sin pensar que el interactuar con sus compañeros es lo necesario. Recientes investigaciones han comprobado que el cerebro necesita emocionarse para aprender. Ello significa el cambio de clases magistrales por otros soportes. A través de la neurodidáctica se observó que el cerebro es un órgano social que aprende junto a otras personas. Seguro que los docentes y alumnos de la EPET Número 4, ganadores de la ‘Mejor Propuesta Didáctica del País”, orgullo para los sanjuaninos, trabajaron mediante el aula taller y con innovación en sus aulas. Por ello, docentes y directivos trabajando en equipo, son los motores del cambio y la innovación.
