En diciembre último se cumplió el décimo aniversario del Día Internacional de las Montañas, remontando su origen a 1992 cuando la adopción del capítulo 13 del Programa 21 "Ordenación de los Sistemas Frágiles: Desarrollo Sostenible de las Zonas de Montaña", marcó un hito en la historia del desarrollo de las zonas de montaña, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo.
El creciente interés acerca de la importancia de las montañas llevó a la Asamblea General de la ONU a declarar al 2002 como Año Internacional de las Montañas y al 11 de diciembre como "Día Internacional de las Montañas". La FAO es el organismo coordinador para la preparación y festejo de esta conmemoración y está encargada de dirigir su observancia a nivel mundial.
Las montañas son esenciales para la vida. Estamos ligados a ellas ya sea que vivamos en la mayor altura o al nivel del mar, y su importancia para nosotros supera nuestra imaginación. Los entornos montañosos representan aproximadamente el 27% de la superficie terrestre del planeta y dan sustento de forma directa al 22% de la población mundial que vive en las regiones montañosas y en sus proximidades.
Aunque las montañas siempre han representado la estabilidad, la fuerza y la resistencia, son ecosistemas frágiles. La naturaleza vertical de una montaña hace que su superficie sea muy inestable.
Las montañas ofrecen servicios de ecosistemas básicos como, agua dulce, madera, plantas medicinales, actividades recreativas a las tierras bajas circundantes y a las zonas cada vez más urbanizadas que se encuentran en ellas, sólo por mencionar algunas.
Además de mantener una gran diversidad de tipos de especies y hábitat, las montañas poseen algunos de los paisajes más espectaculares, albergando una proporción significativa de biodiversidad, así como también grupos étnicos característicos, vestigios variados de tradiciones culturales, conocimientos ambientales y mecanismos de adaptación. El aislamiento y la relativa inaccesibilidad han contribuido a proteger y preservar en las zonas andinas muchas especies de fauna en peligro de extinción, así como variedades silvestres de cultivos domesticados en esas regiones.
En ocasión del 10¦ aniversario del Año Internacional de las Montañas, la FAO recordó que ese día se propone ejercer una mayor sensibilización acerca del desarrollo sostenible en las zonas de montaña. Siendo San Juan provincia andina, es importante recordar particularmente la importancia del desarrollo de estas zonas de montaña para el futuro del país, para la salud ambiental, la alimentación así como la calidad de vida y el bienestar de nuestros pueblos.
Por eso tenemos que saber que la montaña es algo más que complacer nuestros placeres espirituales. En las montañas está escrita la historia de nuestro planeta, y algo que nos afecta directamente, está escrita nuestra historia.
Las montañas siempre han tenido algo espiritual pues ya nuestros más lejanos antepasados creían que los dioses habitaban en ellas. Las montañas nos han dado y nos están dando la mayor parte de los recursos (minerales, forestales, hidráulicos), gracias al patrimonio que existen en ellas podemos ver como vivían nuestros antepasados.
Cada montaña hay que cuidarla como si se tratase de un ser viviente, pues en realidad son ecosistemas vivientes que dependen de un frágil equilibrio entre sí. El hombre con su desarrollo ha adquirido el conocimiento necesario para convivir de manera respetuosa con ellas, y este aspecto debe servirnos para armonizar la relación hombre-montaña. Las montañas nos caracteriza el clima que tenemos en nuestra zona, con su altitud ya que son verdaderos aljibes o depósitos naturales de agua.
Sus ríos, sus fuentes, sus valles, sus barrancos, sus paredes, sus inexpugnables cumbres, los animales que habitan en ella, su aire puro, nos hacen disfrutar del paisaje y de volver aunque sea por unos momentos a la esencia que tuvo el hombre una vez con la naturaleza y que no la debería perder.
(*) Profesor de Historia. Miembro de la Junta de Estudios Históricos de la Provincia de San Juan.
