Al decir de Carlos A. Ferro (exembajador argentino de la República de Honduras) la provincia de El Salvador formó parte de la Capitanía General de Guatemala durante la mayor parte del extenso período colonial. En esa condición conoció el culto de todos los símbolos patrios de esa época, y sus habitantes contemplaron con igual respeto el pendón rojo de Don Pedro Alvarado, los emblemas legendarios de Castilla y León, las águilas bicéfalas de los estandartes de los Asturias y el azul de las banderas de los reyes borbónicos.

Al producirse la declaración de la independencia, el 15 de setiembre de 1821, prácticamente ya estaba decidida la anexión al Imperio Mexicano. Pero la bandera blanca, roja y verde no llegó a izarse en los edificios públicos de El Salvador. Patriotas como Manuel José Arce decidieron resistir la anexión. Todo el pueblo de El Salvador vibró en coraje a esas vísperas guerreras, y el 20 de febrero de 1822 hizo jurar a sus milicianos el pabellón azul y blanco que confeccionaron su esposa y hermana, según sus indicaciones: "igual que la bandera de los próceres argentinos San Martín y Belgrano”.

En el libro: "Historia y símbolos Patrios” -San Salvador 1967-, se lee: "El origen de la bandera de El Salvador no es otro que la heroica lucha del pueblo en contra de las huestes anexionistas del Imperio Mexicano de Iturbide”. El general Arce al mando de las tropas salvadoreñas, propuso que la bandera nacional fuera el azul y blanco recordando, dicen algunos historiadores, la que presidió la epopeya de los próceres argentinos, y la hizo bendecir en el templo del Rosario el 20 de febrero de 1822.

Extraña coincidencia de la historia: esa fecha era el noveno aniversario de la batalla de Salta, en la que la insignia de Belgrano, según Mitre, había recibido el bautismo de sangre y fuego. Días después los milicianos salvadoreños se batían por primera vez a la sombra de la bandera azul y blanca en los campos de El Elpinal. Arce adoptó los colores argentinos al conjuro de una profunda inspiración, valorando en todo su contenido las realizaciones de la Revolución de Mayo de 1810. El revolucionario salvadoreño sabía que la independencia lograda en Buenos Aires hacía varios años, y que el movimiento allá iniciado tenía claros propósitos continentales. Sus ejércitos se batían más allá de sus fronteras, llevando como antorcha el pabellón ideado por Belgrano en 1812. Ese mismo pabellón tremoló en los mares que portadores del acta de la Independencia de las "Provincias Unidas de Sur América” llegaron a ambas costas del istmo centroamericano.

La fragata "La Argentina” fue la primera nave con bandera argentina que circunnavegó el mundo combatiendo en Madagascar, Java, Las Filipinas, Alta y Baja California, logrando aquí hacer flamear el pabellón celeste y blanco. Después de estos sucesos, una verdadera armada corsaria compuesta de 14 embarcaciones enarbolaron banderas con esos colores. El comandante Aury había obtenido de Pueyrredón patente de corso que lo autorizaba a izar en sus naves la bandera de Belgrano recién oficializada por el Congreso de Tucumán. Con ella como insignia proclamó la independencia de las islas provincianas, Santa Catalina y San Andrés (4/7/1818) utilizándolas como base para el ataque a las costas centroamericanas. No obstante algunos fracasos, estos colores pasaron a ser el símbolo intangible de las aspiraciones de los pueblos del istmo a reconstruir su perdida unidad.

Los intentos realizados para recrear la federación-Pacto de León (1819) y Pacto de Amapala (1895) consagraron a la bandera azul y blanca como insignia nacional. Cada uno de los países del istmo, con variantes transitorias conserva en sus pabellones los colores de la antigua federación. Honduras la oficializó el 16 de febrero de 1866, Guatemala dispuso que en la franja azul y blanca se coloquen perpendiculares (Decreto del 17/8/1871). Nicaragua la oficializó mediante el decreto del 4/9/1908, Costa Rica el 29/9/1848 con la variante de una franja roja que divide a la blanca central. Finalmente, luego de algunos cambios El Salvador adoptó la que fue su primera insignia de pueblo libre inspirada en los colores azul y blanco que Belgrano creara para nuestra patria.

(*) Escritor.