Hacen pocas semanas la República Argentina se vio conmovida por una gran tragedia, dos de las más importantes ciudades de nuestro país sufrían la furia de la naturaleza, pues la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Ciudad de la Plata y sus habitantes por supuesto, vivieron la inundación mas trágica recordada en la historia de estas capitales. La naturaleza no tuvo piedad fue tanta la cantidad de agua que precipito que la altura en el interior de las viviendas alcanzó los 2 metros en algunos barrios. Para que los sanjuaninos tengamos una idea de la gran cantidad de lluvia que azotó en estos lugares en tan solo 2 o 3 horas llovió mucho más que la media anual de lluvia que normalmente precipita en nuestra provincia.
En algunos barrios, según el servicio meteorológico, cayeron 400 mm de agua o sea que por cada metro cuadrado llovió 400 litros de agua.
¿Es normal que la naturaleza nos dañe de esta forma?, sí es normal, contra la madre naturaleza no hay poder humano que pueda con ella. Esto causó más de 60 personas fallecidas y también dejó al descubierto que faltaron obras de infraestructura que, seguramente, hubieran mitigado este desastre. También fallaron los servicios de alertas, pues se dio a conocer a la comunidad sobre la posibilidad de una gran lluvia minutos antes que ésta comenzara. Pero acá viene lo que a mi entender es lo más importante, lo que tal vez los políticos no tienen en cuenta, y si lo saben no hicieron nada al respecto. Se trata de la preparación, la educación de los ciudadanos de estas ciudades ante una catástrofe como la vivida por los habitantes de La Plata y de Capital Federal. Los ciudadanos fueron víctimas no solo de la naturaleza sino también de la falta de educación al no estar preparados y saber como actuar en momentos tan difíciles. Pero sigamos preguntándonos. ¿Es posible que ésto suceda en San Juan?. Es muy poco probable que nuestra provincia tenga una inundación como la vivida hace poco más de un mes en Buenos Aires, pero si es probable que los sanjuaninos tengamos otro tipo de catástrofe y me estoy refiriendo nada más y nada menos que a los terremotos.
San Juan ya sufrió varios a lo largo de su historia, con consecuencias muy trágica para sus habitantes. Uno de ellos, tal vez el más desbastador fue el ocurrido en 1944, con cientos de víctimas fatales y con la destrucción total de la ciudad capital de San Juan. Pero tal vez el que mas recuerden los ciudadanos sea aquel que sacudió nuestra provincia el 23 de noviembre del 1977, donde si bien los fallecidos fueron menos destruyo varios departamentos no muy lejanos a la Capital. Nosotros lo recordamos como el terremoto de Caucete, por ser el epicentro mismo de este sismo, pero no nos olvidemos de 25 de Mayo, 9 de Julio, San Martín, Angaco y Albardón entre otros que fueron víctimas de la furia de la naturaleza. Y ahora viene tal vez la respuesta a mi primera pregunta. ¿Estamos los sanjuaninos preparados y educados ante una nueva contingencia
como la vivida por muchos comprovincianos? En teoría les tengo que decir que sí, pero en la práctica lamentablemente dejamos muchos que desear y no estamos muy lejos a lo que pasó en La Plata y Capital Federal.
¿Saben los ciudadanos que existe una Ley de emergencia, tendrán conocimiento que para casos como este uno de los decretos reglamentarios de esta Ley determina y convoca a un comité de emergencia? ¿Que este comité de emergencia involucra a muchas de los funcionarios del gobierno y estos conocerán la existencia de esta ley? ¿Los ciudadanos comunes como usted, como yo sabemos cómo debemos actuar? ¿Se enseña a nuestros chicos en las escuelas esto? ¿Nuestras docentes están preparadas para educar en este tema? ¿Los Intendentes, en sus departamentos, saben que por esta ley tienen la responsabilidad de estar preparados para una emergencia natural? ¿La Defensa Civil, organismo del Estado especializado y coordinados cuenta con un presupuesto acorde para que desarrolle sus funciones especificas? Lamentablemente les tengo que decir que no. Los sismos no se previenen y tampoco el servicio meteorológico nos puede alertar, los terremotos se producen y no han ciencia ni métodos para saber dónde y cuándo sucederá. Solamente debemos estar preparado para ellos y esto se lograr solamente a través de la educación. Con una buena educación sísmica seremos capaces de saber que hacer antes, durante y después de un sismo, con educación podremos definir cuál es la zona más segura, con educación lograremos elaborar un plan de emergencia para nuestro hogar, la oficina, la escuela, el club o de los lugares donde normalmente frecuenta la familia. Solo así lograremos mitigar los efectos producidos por un violento sismo y también nos permitirá prestar ayuda a otras personas.
Es hora de empezar en las aulas de todas las escuelas de la provincia con un programa de educación sísmica, para estar preparados, para que la naturaleza en sus día de furia no nos dañe tanto.
(*) Profesora de nivel inicial.
