La gira de seis días de Biden a Colombia, Trinidad y Tobago y Brasil es significativa. Antes, el 8 de mayo, Biden había pronunciado un discurso sobre las relaciones de Estados Unidos con Latinoamérica en el Departamento de Estado. Kerry, ocupado en lograr un acuerdo de paz en Medio Oriente, no ha viajado a Latinoamérica desde que asumió. Su primer viaje sería para asistir a la Asamblea General de la OEA, el 4 de junio en Guatemala.

Por eso en Washington dicen que el viaje de Biden a la región es más que un reemplazo temporario de Kerry, y que el vicepresidente se convertirá en el principal contacto del presidente Obama con América latina. No es inusual que los gobiernos estadounidenses dividan las responsabilidades de la política exterior, como sería ahora en la relación con Latinoamérica mientras el Secretario de Estado se ocupa de las crisis de otras partes del mundo.

En la época de George W. Bush, el entonces secretario de Comercio Carlos Gutiérrez manejó muchos asuntos hemisféricos. Y Clinton tuvo un "’embajador especial” para Latinoamérica, el ex jefe de gabinete, Mack McLarty, pero ninguno con la jerarquía de Biden, que aunque no es un experto, conoce bien la región. Ha realizado tres viajes como vicepresidente, dos a México en 2012 y uno a Chile y Costa Rica en 2009, y a varios países durante sus tres décadas en el Senado.

Además del viaje de Obama a México y Costa Rica a principios de mayo, y del viaje de Biden a la región de esta semana, está programado que los presidentes de Chile y Perú se reúnan con Obama en Washington el 4 y el 11 de junio respectivamente. Y Biden acaba de anunciar que Dilma Rousseff hará en octubre la primera vista de Estado de un presidente brasileño a Washington en casi dos décadas.

Parece que la Casa Blanca ha empezado a asumir un rol más activo en la región. Todavía no han hecho algo transformacional, pero incluir al vicepresidente es algo positivo, que puede contribuir a convertir el tema en una prioridad, dicen los observadores.

Eric Farnsworth, director en Washington del Consejo de las Américas, un grupo no gubernamental, dice que Biden posiblemente jugará un rol importante en temas latinoamericanos, no sólo porque está en la Casa Blanca y cerca del presidente, sino también porque es uno los principales probables candidatos a la presidencia para 2016.

Mi opinión: El hecho de que Biden se interese activamente en mejorar las relaciones con Latinoamérica es una buena noticia, pero la gran incógnita es si eso se traducirá en algo más que turismo político. El gobierno de Obama aún no ha presentado ningún plan importante para profundizar los vínculos económicos con Latinoamérica, tal como lo ha hecho con sus ambiciosas propuestas de acuerdos de libre comercio de la Asociación Trans-Pacífica y la Asociación Trans-Atlántica.

¿Impulsará Biden un plan para constituir una Asociación Trans-Americana? ¿Materializará un muy demorado tratado impositivo entre Estados Unidos y Brasil para eliminar la doble tributación? ¿Ayudará a generar un acuerdo energético panamericano? Es muy pronto para saberlo. Pero el momento para que todo eso ocurra es ahora y Biden está idealmente posicionado para impulsar todos esos proyectos.