En el antiguo Reino de León nacieron los padres del Libertador. Cervatos de la Cueza es una humilde villa ubicada sobre la margen izquierda del arroyo de la Cueza, localidad donde naciera Don Juan de San Martín, el 3 de febrero de 1728. En el año 1764 se lo destinó al Río de la Plata.

Don Juan de San Martín habría de casarse con Doña Gregoria Matorras, oriunda de la provincia de Palencia habiendo nacido en una villa denominada Paredes de Nava, el 12 de marzo de 1738.

El matrimonio de Juan de San Martín y Gregorias Matorras se celebró el 1 de octubre de 1770.

En Calera de las Vacas (actual República Oriental del Uruguay) formaron su hogar y allí nacieron los primeros hijos: María Elena (1771), Manuel Tadeo (1772) y Juan Fermín Rafael (1774).

En diciembre de 1774 fue designado el Capital Don Juan de San Martín, Teniente Gobernador del departamento de Yapeyú, que había sido una de las Misiones más florecientes de la Compañía de Jesús. En el lugar nacieron: Justo Rufino (1776) y José Francisco (el 25 de febrero de 1778).

En abril de 1784 Juan de San Martín, su esposa y sus cinco hijos, volvían a España. Los cuatro varones al igual que su padre elegirían la carrera de las armas, pero el más chico daría gloria inmortal al apellido paterno.

En Málaga pasaría Don Juan de San Martín sus últimos años de vida y en esa ciudad completaron estudios los hermanos San Martín.

Gregoria Matorras de San martín falleció el 28 de marzo de 1813, habiendo dejado testamento destacando su fe católica y asentando que de su matrimonio nacieron los cinco hijos ya mencionados.

José Francisco de San Martín, quien había abrazado la carrera de las armas ingresa como cadete en el Segundo Batallón del Regimiento Murcia, destacándose la unidad militar en la guerra contra el poder napoleónico.

En 1793 el cadete San Martín asciende a Segundo Subteniente de la Cuarta Compañía Fusileros de su Regimiento, siendo a los 15 años oficial del Ejército Español. Al año siguiente, es ascendido a Primer Subteniente.

Llegará hasta el grado de Teniente Coronel, con el cual pedirá su retiro después de una destacada carrera.

José Francisco de San Martín, decide regresar a su patria para participar del proceso revolucionario que en el Río de la Plata se había iniciado en mayo de 1810, arribando a Buenos Aires el 9 de marzo de 1812. El Triunvirato le reconoció a su solicitud el grado de Teniente Coronel y le encargó la creación de un batallón de caballería, sobre cuya base nacería el Regimiento de Granaderos a Caballo.

Hacía tiempo que las colonias americanas habían decidido romper sus vínculos con España.

La invasión de Napoleón y la abdicación de la monarquía contribuyeron a la gestación de la revolución en América. Aquí en el Río de la Plata dicho proceso se ratificará los días 22 y 25 de Mayo de 1810.

Mariano Moreno y Juan José Castelli, serían los más nombrados ideólogos de la Revolución, quizás los que mejor se sustentaban en los ideales de la Revolución Francesa y en quienes inspiraron aquella, Voltaire, Montesquieu, Rousseau.

Las provincias del Norte y del Alto Perú se habían transformado en el campo de batalla de la Revolución de Mayo. Ortíz de Ocampo, Antonio González Balcarce (consuegro de San Martín) Castelli, Belgrano, Rondeau, Güemes y otros serán los más destacados jefes militares en aquel escenario.

Sin embargo las derrotas sufridas por los Ejércitos de la Revolución en las que distintas campañas al Alto Perú, demostrarían lo que luego afirmaría el Libertador.

San Martín sería designado Jefe del Ejército del Norte, pero éste escribiría al directorio, que el camino de la revolución no estaba por el Desagüadero, sino por Cuyo atravesando la Cordillera de los Andes, para llegar a Chile, darle la Libertad y más tarde por la ruta marítima del Pacífico llegar a la capital del poder español, El Perú. De esta forma el General San Martín se transformaría en el principal exponente militar de la Revolución de Mayo, y quien sin duda alguna trataría de consumar los objetivos independentistas de aquella.

Será el mejor soldado del Río de la Plata y el único que haya suministrado una verdadera estrategia militar moderna, fue lo que debía ser y antes que ser lo que no debía, prefirió "’no ser nada”. Por eso vivirá en la inmortalidad, como se lo recordará hoy a las 12 en el acostumbrado homenaje que se realizará frente al monumento en su honor en el Parque de Mayo de nuestra ciudad.

(*) Asociación Cultural Sanmartiniana de San Juan.