Después de la decisión de Rusia de anexar a su territorio la península ucraniana de Crimea, los bloques occidentales aplicaron sanciones económicas al gobierno de Moscú y, en particular, a empresarios cercanos al presidente Vladimir Putin. El bloqueo fue posteriormente ampliado a los sectores de energía, banca y defensa con nexos comerciales con naciones desarrolladas.
En represalia, Putin reaccionó con restricciones a las importaciones de productos occidentales, en particular las compras de alimentos, materias primas, insumos, automóviles y maquinarias europeas y estadounidenses. Esta sorpresiva ruptura en la geopolítica mundial beneficiará a los países alternativos en una mayor provisión de productos de primera necesidad en el rubro alimentario desde la Argentina, Brasil y Uruguay, según adelantaron las autoridades rusas.
En el caso de nuestro país, el actual entendimiento comercial es de alrededor de 2000 millones de dólares anuales, con un 75% de la balanza relacionada con productos agrícolas o de la agroindustria, estimándose que podría aumentarse entre un 20 y un 30%, de acuerdo a las evaluaciones que hacen en Moscú. Es así que ante la necesidad de cubrir cuanto antes esas necesidades, Argentina espera ofertar los alimentos más requeridos, como lácteos, carnes, frutas, aceite de oliva y aceitunas, panificados y pastas, aunque se advirtió que el aumento de la comercialización de carnes rojas puede llevar más tiempo por las inspecciones sanitarias de rigor.
Para cumplir con este objetivo, ya se encuentra en Moscú una delegación argentina integrada por funcionarios de los ministerios de Agricultura, Economía, Industria y de la Cancillería, junto con representantes del sector empresario, quienes comenzaron las negociaciones que llevarán a concretar las aspiraciones de un mayor intercambio comercial, expresadas por el presidente ruso en su última visita a la Argentina, donde Vladimir Putin y Cristina Kirchner calificaron a ambos países como "socios estratégicos”.
La crisis de Crimea abrió una puerta inesperada para nuestro sector agropecuario, pero Rusia seguramente va a requerir una contrapartida comercial, como es acordar el desarrollo de la planta Atucha III por parte de la empresa nuclear Rosatom, la construcción de una central hidroeléctrica en Neuquén y proveer un nuevo rompehielos para la Campaña Antártica, temas que conversaron ambos mandatarios en Buenos Aires.
