La Cámara de Diputados de la Nación convirtió en ley el proyecto del Poder Ejecutivo que grava con impuestos internos y duplica el IVA a los productos electrónicos importados, beneficiando a los fabricantes de Tierra del Fuego. La consecuencia será la de un aumento de precios de hasta un 35% según los comerciantes.

En un trámite formal, sin mediar discursos, hubo 126 votos positivos, 7 negativos y 54 abstenciones. El Senado lo había aprobado el 2 de octubre con la eliminación de la exención de impuestos internos del 26%, y duplicando el IVA -del 10,5 al 21%-, a un listado de productos electrónicos e informáticos que no se fabriquen o ensamblen en Tierra del Fuego. Entre ellos, celulares, cámaras digitales, de video, equipos de GPS, monitores, heladeras y congeladores, calentadores y estufas eléctricas, televisores y microondas.

Aunque la ministra de Industria, Débora Giorgi, manifieste que esta ley "marca el renacer tecnológico de nuestro país", lo cierto es que el impuesto es regresivo, y reafirma el afán de recaudador del Gobierno, ejerciendo un peso fiscal cada vez mayor. Se busca quitar presión al dólar en el mercado de divisas, evitando la salida de dólares en importaciones, y crea una nueva traba proteccionista argumentada en el proyecto.

Mientras Brasil trata de reducir los impuestos, para permitir nuevas inversiones, Argentina continúa con tributos que ahogan el crecimiento, desalentando a la radicación de empresas. En estos últimos años numerosas industrias han abandonado nuestro país para establecerse en Brasil.

Como si esto no fuera suficiente, un proyecto del Comité Olímpico Argentino (COA), con el aval de la Secretaría de Deportes, propone implementar un impuesto a la telefonía celular del 1% aplicado sobre el precio de los servicios y abonos que las empresas de telefonía celular facturen a sus clientes, neto de IVA. El objetivo es financiar a los atletas, pretendiendo reunir al año un presupuesto de 45 millones de dólares.

Si lo que se pretende es evitar la evasión impositiva también se debe pensar en no presionar más a la economía con nuevos gravámenes.