El escritor, docente e investigador, Lic. Elio Noé Salcedo, de la UNSJ. En su serie titulada "Cuadernos de Reflexión Nacional”, el volumen número 8 del año 2021 se titula, precisamente, "El destino histórico de Martín Fierro”.

 

En el mes de la Tradición es natural que haya algo nuevo que decir sobre el mayúsculo poema narrativo "El gaucho Martín Fierro” y su continuación "La vuelta del Martín Fierro”, de José Hernández (1834-1886), obras que exponen de manera sobresaliente las costumbres y destrezas del gaucho en las pampas, su estilo de vida, su coraje y sus saberes. Pero se cumplen 150 años de su aparición y uno de los últimos grandes abordajes de esta obra estuvo a cargo del escritor, docente e investigador, Lic. Elio Noé Salcedo, de la UNSJ. 

En su serie titulada "Cuadernos de Reflexión Nacional”, el volumen número 8 del año 2021 se titula, precisamente, "El destino histórico de Martín Fierro” y desarrolla su investigación explicando "El país de Martín Fierro” y "El origen gaucho del Ejército Argentino”, pero sobre todo profundiza el drama de los nativos ante la llegada de los colonizadores y la lucha por las tierras. Salcedo cita a Enrique Mario Mayochi, cuando éste habla de la presencia de José Hernández en el periodismo argentino, para advertir que el periódico "El Río de la Plata”, el último medio donde escribió Hernández, "tuvo mucho de prefiguración del "Martín Fierro” y agrega que "en sus columnas se dijeron en prosa verdades que años después Hernández transformaría en versos octosílabos”. 

UNA TRAGEDIA SOCIAL

Es que, para Salcedo "no hay dudas de que el Martín Fierro retrata, en términos poéticos, un drama histórico argentino, la epopeya en verso de una tragedia social: la de la expropiación, marginación y abandono a su suerte del hombre de la tierra y trabajador rural argentino”. 

"Junta esperencia en la vida / Hasta pa dar y prestar / Quien la tiene que pasar / Entre sufrimiento y llanto, / Porque nada enseña tanto / Como el sufrir y el llorar”. 

Y esos textos impactaron con tal magnitud que la obra literaria se convirtió en el más grande de nuestros poemas gauchescos. Más adelante se detiene el autor en la condición del "gaucho original” y se pregunta si aquellos primeros tiempos del gaucho dueño de su tierra y de sus producciones pueden interpretarse como "un anticipo de la Argentina, granero del mundo”. 

Y al continuar el análisis, precisa que con el paso de los años aparece la figura de Bernardino Rivadavia y su poder como primer presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Fue un momento crucial, porque producido el primer grito de Libertad en 1810, la situación del gaucho, del habitante de las antiguas Provincias, comenzó a cambiar sustancialmente. 

El nuevo "orden” señalaba que el gaucho "legítimo soldado de la Independencia, no tendría legitimidad para reclamar el derecho a la tierra y al trabajo que había ganado con su sangre y, en muchas ocasiones, con su vida o la de sus paisanos”. Y hasta fueron declarados "vagos” porque se los consideraba "un obstáculo real a los adelantamientos del país”.

Para Salcedo, el país que dejó el Martín Fierro al ser desalojado de sus tierras por la Ley de Vagancia, primero y luego por la Ley de Enfiteusis del 18 de mayo de 1826, por la cual el Estado garantiza con extensiones tierras los prestamos de países extranjeros. "era un país precapitalista”.

CONVERTIDO EN LEYENDA

Así las cosas, la figura del gaucho, ya socialmente desaparecido, "tan sólo se conservaría como una "tradición folclórica” "y se convirtió "en una leyenda”, en lugar de convertirlo, como sucediera en otras partes del mundo "de artesano rural en obrero rural o empresario de las ciudades nacientes”. 

"Los hermanos sean unidos / porque ésa es la ley primera, / tengan unión verdadera, / en cualquier tiempo que sea, / porque si entre ellos se pelean / los devoran los de ajuera”.

Más adelante, sobre el llamado "Gaucho del Ejército Argentino”, Salcedo advierte en esta revisión histórico-literaria sobre "el dramático destino militar del gaucho, tal como cuenta en su relato José Hernández” y destaca la necesidad de un homenaje: "Tuve en mi pago en un tiempo/ Hijos, hacienda y mujer,/ Pero empecé a padecer/ Me echaron a la frontera,/¡Y qué iba a hallar al volver!,/ tan solo hallé la tapera”.

Y señala más adelante Salcedo que con la llegada del general Perón a la presidencia en 1946, "se plasmarían las reivindicaciones de los hijos de Fierro y Cruz a través de una singular conjunción de soberanía política, independencia económica y justicia social de estirpe hernandiana”.

Por esto el autor admite también que se considere a Martín Fierro como una reivindicación y la síntesis de aquel país criollo anterior a 1880, y del país que no fue, y que todavía anhelamos a toda su plenitud, como parte de una "justicia largamente esperada”.

"Estas cosas y otras muchas, / Medité en mis soledades / Sepan que no hay falsedades / Ni error en estos consejos / Es de la boca del viejo / De ande salen las verdades”.

 

  • Un drama histórico

Para el Lic. Elio Noé Salcedo "no hay dudas de que el Martín Fierro retrata, en términos poéticos, un drama histórico argentino, la epopeya en verso de una tragedia social: la de la expropiación, marginación y abandono a su suerte del hombre de la tierra y trabajador.

 

Por Luis Eduardo Meglioli
Periodista