Históricamente en nuestra provincia se han suscitado apariciones de la Virgen María, en sus distintas advocaciones, que han concitado el interés de la gente, que en forma masiva, se volcó oportunamente a observar estos fenómenos.
En los últimos diez años, suman al menos ocho los más importantes testimonios que dan cuenta de apariciones de la Virgen. Provienen de personas que aseguran haberla visto, descubierto o hablado con ella, en distintos barrios o villas tanto de departamentos de zonas alejadas como los del Gran San Juan.
Entre algunos de los casos más recordados, y a manera de apretada síntesis, podemos mencionar el de la imagen de la Rosa Mística que apareció el 7 de julio de 2008 en el tronco de un eucaliptus de el Pinar, en Rivadavia, y que por algún tiempo congregó a numerosos creyentes que se reunían en el lugar para venerarla.
El 10 de enero de 2009 hubo una nueva manifestación mariana en una casa de Santa Lucía, con una imagen de la Virgen que sangraba.
En abril de 2010, fue la Virgen de la Paz la que se le apareció al propietario de una casa también de Santa Lucía, y ese mismo años pero en septiembre en el santuario de la Virgen de Lourdes, en la Laja, Albardón, hubo otro fenómeno similar pero con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús.
El 30 de julio de 2013, alumnos de 4to grado del Colegio Niño Jesús, en Rawson, aseguraron ver una imagen de la Virgen en el aula, lo que hizo que los chicos le rezaran, especialmente, cada mañana al ingresar a clases.
El último hecho corresponde al caso de la niña Victoria Villafañes, de 6 años, residente en Rawson, que aseguraba que habla con la Virgen del Rosario desde que tenía 3 años.
En cada uno de estos casos, el fenómeno se ha dado en forma similar. Después de la gran conmoción que se genera en un principio, con multitudes que concurren a observarlo y las obligadas discusiones entre creyentes y escépticos, se entra en una etapa de acostumbramiento hasta que, después de un tiempo, pasa a ser sólo un recuerdo. Es por ello que en cada ocasión la Iglesia, a través del arzobispado de San Juan de Cuyo, ha recomendado prudencia en estos casos sin cerrar la posibilidad de iniciar investigaciones para determinar las características del fenómeno. Pese a ello, hasta la fecha no se tiene conocimiento de que alguna de estas manifestaciones haya concluido con algún pronunciamiento.
Un caso que puede considerarse particular dentro de las apariciones es la de la Virgen de la Paz, en Caucete. El empleado municipal José Britos asegura que en una de las tantas excursiones que le gustaba realizar al cerro Pie de Palo, un buen día tuvo una revelación por parte de la Virgen, quien le indicó el lugar donde debía construir una gruta para venerarla. El sitio está emplazado en una de las primeras lomadas del cerro donde se consideraba que se realizaban prácticas esotéricas. Curiosamente la advocación de la Virgen que se le manifestó a Britos es la que comenzó a ser venerada en Medjugorje, una pequeña aldea de la ex Yugoslavia, como la Virgen de la Paz. Cuando se la mostraron, él la reconoció e inició gestiones a través de un empresario de la construcción para conseguir la imagen y construir la gruta. Desde ese momento, la gruta es visitada por cientos de creyentes y todos los años se realiza una peregrinación hasta ese lugar.
Se puede definir a una aparición como "una manifestación que se nos hace, sea en sueños, sea de otra manera, de un ser singular, sobrenatural, que pertenece casi siempre a la naturaleza física o que ha sacado por lo menos sus formas".
También se dice que una aparición es la manifestación visible de un ser, cuya visión en aquel lugar o en aquel momento es insólita e inexplicable según el curso natural de las cosas.
Para algunos se trata de una debilidad de la naturaleza humana que es posible ver en todos los pueblos y en todas las épocas de la historia.
Para los psicólogos, a las llamadas apariciones, sean o no de carácter religioso, hay que incluirlas en los fenómenos alucinatorios. Ahora bien, el término alucinación se identifica, a veces, erróneamente con un proceso delirante o, al menos, psicopatológico, siendo así que hoy incluso la psiquiatría admite que "hay también alucinaciones normales". Las llamadas apariciones de la virgen María, sean públicas o privadas, individuales o colectivas, psicológicamente pueden ser interpretadas como fenómenos alucinatorios, sin que esto conlleve necesariamente ninguna connotación psicopatológica.
La idiosincrasia de nuestro pueblo, de raíces indoeuropeas, hace que la mayor parte de su población sea católica o, al menos, creyente en el cristianismo. Esto hace que tenga muy internalizado su adoración por Dios y Cristo y su devoción por la Virgen María. Ello explicaría la predisposición para que un elevado porcentaje de apariciones estén vinculadas a fenómenos marianos en función al afecto que la comunidad le tiene a la madre de Cristo.
