En ocasiones, los chicos en edad escolar se plantean para qué estudiar lengua, asignatura que contempla la forma correcta de escribir las palabras y formular oraciones si, actualmente, con algunas pocas letras alcanza para transmitir una idea o escribir una frase. También se cuestionan el sentido de la gramática, con el uso correcto de los verbos, sustantivos y adjetivos, algo que muchos ven como un obstáculo para expresarse libremente.

Con esta forma de pensar nos acercamos peligrosamente a una transformación del lenguaje, en desmedro de la propia comunicación humana. Escribir una frase utilizando las palabras en forma parcial o abreviándolas con algunas letras y apóstrofos llevan al empleo de un lenguaje escrito que desconoce las reglas gramaticales y ortográficas.

Entre las principales causas de esta desviación está la forma de escribir en el correo electrónico, chats o redes sociales de Internet, o mensajes de textos en teléfonos móviles. Estos formatos también se han trasladado a la cartelería de algunos comercios y así, lentamente, va invadiendo distintos ámbitos.

El peligro es que en breve, las personas que no conozcan los códigos específicos con los que escribe cada grupo, no entenderán los mensajes, algo inadmisible en la era de las comunicaciones. Escribir mal a propósito es igual que hacerlo por ignorancia. Se observa en carteles de negocios barriales con graves faltas de ortografía, a tal punto que muchas veces no se pueden entender.

Es un alerta a tener en cuenta, para tratar de solucionar una situación que se manifiesta desde hace tiempo y que requiere mayores esfuerzos para tratar que los más jóvenes escriban en forma correcta.