Pocas veces en la historia institucional de la Argentina, una Asamblea Legislativa viene precedida por tanta expectativa como la que espera dejar inaugurada hoy el presidente de la República, ingeniero Mauricio Macri, ante las exigencias que le impone la Constitución Nacional y sus promesas de campaña. El jefe del Estado dará por iniciado el 134º período de sesiones ordinarias del Parlamento y será la primera vez que un presidente que no ha surgido de los partidos tradicionales, desde la restauración democrática, en 1983, se dirija a la ciudadanía.
Un punto fundamental del mensaje de Macri a los senadores, diputados y miembros de la Corte de Justicia -transmitido por su primera cadena nacional-, que se espera conocer con precisión, es la situación del Estado al momento de asumir. El capítulo tercero de la Carta Magna, Atribuciones del Poder Ejecutivo, ordena al presidente en su artículo 99 ‘…dar cuenta del estado de la Nación, de las reformas prometidas por la Constitución, y recomendando a su consideración las medidas que juzgue necesarias y convenientes”, según indica el inciso octavo.
Precisar, aunque sea en términos generales, la herencia recibida, se ha tornado en un deber ineludible del gobierno de Cambiemos, porque omitir los casos de corrupción y despilfarro durante un largo período de administración discrecional del Poder Ejecutivo nacional, con la anuencia de un Congreso sumiso que convalidó muchas anomalías y abusos de poder, incluso transfiriendo al Gobierno facultades parlamentarias inalienables. De lo contrario, esta gestión de Macri se deberá hacer cargo de los problemas y situaciones políticas que olvide su mensaje, si mantiene la idea de no hablar del pasado.
Mirando al futuro inmediato, los proyectos de derogación de las leyes Cerrojo y Pago Soberano, por la necesidad de cerrar el capítulo de la deuda externa y así conseguir el acceso de financiamiento externo, tiene ahora un condimento especial al lograrse ayer en los tribunales de Nueva York, un acuerdo en torno a 4.653 millones de dólares por títulos en default, según el mediador en el litigio, Dan Pollack, un paso fundamental para dejar atrás un pleito de 15 años que pone cepo al crecimiento del país. Los cambios en el IVA y el ordenamiento del Estado, son otros trascendidos que se siguen con atención.
