La trata de personas es un delito mundial, combatido internacionalmente y que tiene convenciones que la reprimen, pero que no se ha impedido que haya cobrado fuerza en los últimos años, constituyéndose en una de las más claras formas de violación a la condición de las mujeres y de las menores, y a los derechos humanos. El Código Penal argentino tipifica la trata de blancas como la facilitación o la promoción de la corrupción o prostitución de menores de edad, sin distinción de sexo, o de mayores de edad, mediando engaño, violencia, amenaza, abuso de autoridad o cualquier otro medio de coerción.
Es de valorar positivamente el megaoperativo realizado en nuestra provincia por el que se descubrió una red, que según los investigadores se trataría de una organización mafiosa que tiene 24 sospechosos con 16 prostíbulos conectados entre sí a través de dueños, encargados y responsables que viven en San Juan. A su vez, estaban conectados con otras organizaciones de Mendoza, Córdoba y San Luis. Lograr rescatar a 43 víctimas del delito de trata, entre ellas una menor de edad, es un indicio esperanzador para que se aplique la fuerza de la ley ante un delito abominable.
Nadie ignora que en el país se "importan” mujeres -inclusive niñas- de otros países, como en este caso de Paraguay, República Dominicana y Colombia, con falsas promesas de trabajo, que constituyen casi una opción única para las desdichadas y sus familias. Así engañadas, son ingresadas generalmente en forma ilegal al país, reteniéndoles los documentos y privándolas de la libertad para forzarlas a ejercer la prostitución, y a menudo se las introduce también en la droga.
La provincia más tolerante es La Rioja, con una ley tachada de inconstitucional por violar el convenio internacional para la represión de la trata de personas y la explotación de la prostitución. Fue allí donde una testigo dijo haber visto a María de los Angeles Verón, incansablemente buscada por su madre Susana Trimarco, una abanderada de la causa en favor de las víctimas de la trata y la prostitución.
Sólo una firme actuación de las ONG y de los organismos oficiales responsables permitirá luchar eficazmente contra esta vergüenza común a toda la humanidad y lograr cortar las asociaciones mafiosas que manejan este vil negocio que promueve la peor de las esclavitudes.
