Uno de los problemas que se presentan en el mundo de la empresa actualmente, es la comunicación, y para ejercer esa vital misión que es compleja como el hombre mismo y como este vinculado al grupo, debe ser ejercida por profesionales idóneos a los que denominamos voceros institucionales. Qué se dice, a quién se lo dice y cómo se lo dice, es un triángulo fundamental en la formación de este agente clave en la organización que es no sólo un organismo vivo e inteligente sino que es también un sentimiento, una pasión y una vocación de trabajo individual y colectiva destinado a crear una imagen positiva en el medio.
Toda entidad corporativa se rige por reglas emanadas de un estatuto interno que los integrantes deben conocer y respetar. Ello conlleva al éxito de la empresa, porque supone la ética del compromiso y tácitos acuerdos entre directivos y personal.
El vocero institucional se constituye en un puente de vinculación entre ambas partes y este papel no sólo puede ejercerse a nivel económico sino en otros ámbitos como el político, el educativo, el sociocultural. Nace del campo empresarial pero se irradia a otros territorios donde los niveles de decisión necesitan de algo fundamental: La información.
Ella debe ser veraz, interesante, oportuna y comunicable. La gestada frase "el pueblo quiere saber” parece mas vital que nunca hoy en agitados días donde la ausencia, las omisiones por parte de fuentes importantes no nutren a los medios periodísticos ni les permiten realizar con plenitud su esclarecedora tarea. La comunicación es estrategia y es táctica y si no se concibe así existen derrames, filtros, rumores, que oscurecen la trama informativa creando un circulo vicioso que altera el orden y genera incertidumbre y vacío en los mensajes que deben ser formales y ciertos. Esto forma sin duda el más amplio orbe de la comunicación que nunca debe convertirse en un juego virtual de palabras sino en presencia y prestigio del medio, a través de sus periodistas.
El vocero institucional aparece acá como un enlace entre quien brinda la información y quien la recibe. En esta tarea están todos involucrados y el resultado final debe ser algo mas que un simple dato sino una verdadera noticia que como la raíz latina del vocablo lo indica, se trata del supremo conocimiento, del descubrimiento, del hallazgo y del centro de encuentro entre el interés personal y el bien común. Este es el mensaje de la excelencia en la comunicación y el pilar mas sólido de la libertad de prensa. Un buen vocero institucional colabora con ello y forma parte del paradigma de la organización más perfecta.
