Las expectativas que rodean al llamado a licitación internacional para la construcción del Túnel de Agua Negra, que comunicará a nuestra provincia con el Pacífico, en forma permanente al sortear las dificultades actuales de la ruta que conduce a Coquimbo, es una de las 26 alternativas de pasos fronterizos cordilleranos, con diferentes propuestas de integración.
Junto al nexo sanjuanino, se destaca por su importancia la nueva comunicación ferroviaria desde Mendoza, que sigue en las últimas etapas de factibilidad técnica y económica y la reactivación del tren Trasandino del Norte, desde Salta hacia los puertos chilenos de Antofagasta, Mejillones e Iquique, paralizado en el lado argentino desde el abandono en que cayeron los ferrocarriles nacionales en la década del 90.
Este tren de carga considerado estratégico prevé volver a funcionar a pleno dentro de los próximos 60 días, a través del programa de recuperación y modernización del Belgrano Cargas, anunciado hace unos días por el Gobierno nacional. En el caso del carguero norteño, los trabajos incluyeron el cambio de 300 kilómetros de rieles y de todos los elementos que entraron en un severo deterioro desde 2009 hasta que finalmente en 2011 fue definitivamente cerrado.
En cambio, en el lado chileno, los operadores privados nunca dejaron de tenerlo en funcionamiento para el tránsito local y ahora son los más entusiastas para destinar al tren al comercio bilateral y, en especial, ponerlo al servicio de la minería, con una capacidad de transporte de hasta 500.000 toneladas anuales, gracias a las grandes diferencias competitivas con la utilización del camión.
Es que no cabe dudas en cuanto a los beneficios económicos del ferrocarril como medio de transporte de cargas pesadas, más en este caso, ya que el llamado ramal C14 cruza la cordillera a unos 3.800 metros sobre el nivel del mar en menor tiempo que el flete carretero, y con costos inferiores que en algunas circunstancias son del 70% con respecto a las tarifas de su competidor.
Además, si las obras del Belgrano Cargas se ejecutan como política de Estado, tal lo anunciado oficialmente, el Trasandino del Norte podrá superar el ámbito local para transformarse en una efectiva conexión con el Atlántico. Un corredor bioceánico como el vial surgido en San Juan.
