El último gran terremoto de Ecuador, el mes pasado, y ahora la advertencia de un grupo de científicos de que la falla de San Andrés está ‘cargada y lista” para provocar un gran temblor, demuestran que la prevención sísmica es cada vez más relevante. La posibilidad de que en cualquier momento San Juan o la región puedan ser afectadas por un sismo de gran intensidad, obliga a tomar conciencia y conocer que siempre hay que estar preparados para actuar antes, durante o después de un movimiento telúrico.

En este sentido, en esta columna hemos venido señalando que en materia de prevención sísmica todas las medidas que se puedan tomar están interrelacionadas, desde las características de la construcción de las viviendas y edificios, que deben respetar celosamente las normas sismorresistentes, hasta la forma de comportarse de la población y la planificación de las acciones por parte de los organismos pertinentes del Estado provincial o nacional. Todo esto con el fin de evitar pérdidas humanas y atenuar las materiales.
Tras las últimas catástrofes y la posibilidad de nuevos eventos, la mayoría de los expertos del mundo han coincidido en que es fundamental que las autoridades tomen en serio la puesta en marcha de sistemas de alerta temprana. Esta tecnología se está utilizando en Japón y México y se planea implementarla en otros países con riesgo sísmico. Consiste en la instalación de una red de sensores que permite detectar el inicio de un temblor hasta con 40 segundos de antelación. Si bien el lapso es escaso, el alerta puede activar dispositivos automáticos para interrumpir servicios como energía eléctrica o gas natural, que ante un sismo ocasione daños mayores a la población. Una alerta temprana también podría facilitar la autoevacuación de escuelas, hospitales y otros sitios públicos, al igual que ayudar a la gente a protegerse poniéndose al resguardo de construcciones peligrosas o caída de objetos.

Al recordarse hoy el Día de la Prevención Sísmica, se debe seguir trabajando en la toma de conciencia del riesgo al que estamos expuestos, estudiando los avances tecnológicos a nivel mundial y respetando las pautas del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres). También hay que prever la mayor cantidad de soluciones a problemas básicos que se plantean después de un sismo, como también la continuidad de los simulacros y la planificación de acciones tendientes a que cada uno conozca lo que se debe hacer en medio de la emergencia.