Como no ocurría desde hace tiempo, el Sindicato Municipal dispuso la semana pasada un paro de actividades cuya principal repercusión fue la falta de recolección de residuos en el ámbito de la ciudad Capital de San Juan. Más allá de que pueda ser genuino o no el reclamo salarial que impulsa la protesta, no se puede ser tan determinante con una medida de fuerza sin antes agotar todas las posibilidades de diálogo en un contexto de buenas relaciones entre la dirigencia del gremio y las autoridades municipales como las que han prevalecido durante la actual gestión.
Ambos sectores son responsables de los servicios que se les está prestando a los vecinos, por lo que una discusión interna no debe repercutir en la suspensión de un servicio básico que no sólo afecta estéticamente a la ciudad, sino que puede tener serias repercusiones en la salud de la población.
Es responsabilidad tanto de las autoridades del municipio como las de SUOEM (Sindicato Unión Obreros Municipales) restablecer el diálogo -que se presupone interrumpido- para intentar acercar posiciones dentro de las posibilidades que ofrezca la realidad financiera de la comuna. No se pueden inventar recursos como por arte de magia y si existiera la posibilidad de efectuar algunos reajustes en beneficio de determinados sectores la mesa de diálogo es el mejor lugar para intentar acercar posiciones.
En tanto, la actitud más sensata pasa por restablecer los servicios a la brevedad, ya que la comunidad que paga sus tasas municipales no tiene por qué ser víctima de planteos que deben ser resueltos de otra manera.
Debemos dejar de lado fórmulas arcaicas de reclamo, que por más que parezcan efectivas hablan de una dirigencia que no está a la altura de las circunstancias. ¿Qué sucedería si ante un paro de actividades como el planteado por el Sindicato Municipal, el contribuyente respondería con una suspensión del pago de las tasas municipales? Es evidente que ésto repercutiría directamente en el erario municipal, con la posibilidad de tener que suspender pagos, entre ellos el de los salarios al personal obrero y demás empleados.
Por más que un reclamo sea aparentemente justo, hay que considerar todas las alternativas y llegar a un acuerdo que no perjudique a nadie en particular, y mucho menos al vecino. Alcanzar ese grado de solución, es alcanzar el éxito por parte de quien inició el reclamo, ya que la negativa o la medida de fuerza implica que se ha fracasado al no haber capacidad de diálogo y tener que recurrir, como en este caso, a dejar la basura en la calle ante el clamor general.
