Las libertades que garantiza el Estado de derecho no son concesiones graciosas para determinados sectores, sino un ordenamiento para que cada uno goce de las garantías constitucionales y respete los derechos de los demás, como corresponde en una convivencia democrática. Son premisas ignoradas en una década donde la intolerancia generó el piquete y el escrache como métodos de presión al amparo de la consigna populista de no criminalizar la protesta social.
Los atropellos ejecutados mediante paros intempestivos y movilizaciones callejeras no son precisamente herramientas válidas cuando porque se elude el diálogo, la negociación y los diferentes pasos normativos establecidos para no alterar las rutinas laborales, impedir la circulación y los daños ocasionados a terceros, o paralizar servicios públicos prioritarios, como la salud, la seguridad y la educación.
En los últimos días hemos visto las incoherencias de los planteos sindicales, en nuestra provincia y en el país, paralizando actividades como las de los docentes sanjuaninos no obstante estar ajenos a los reclamos por aumento salarial -ya otorgado-, y situaciones inherentes a la Justicia neuquina, o al protocolo de ordenaniento de la vía pública del Gobierno nacional. Los médicos locales también hicieron su aporte a la transgresión de la gestión administrativa, decidiendo paros en los hospitales públicos, perjudicando a quienes más los necesitan. La otra cuota de irritación al público corrió por cuenta de los remiseros y taxistas, al bloquear la circulación del tránsito, para que las autoridades revean el aumento del GNC, que no es resorte provincial.
También se pueden hacer movilizaciones aventuradas como la trabajadores bonaerenses de una firma alimenticia multinacional que ayer cortaban el tránsito en la zona del Obelisco porteño, para protestar contra el supuesto ‘vaciamiento” de la planta ubicada en Vicente López. Y, de paso, pedir 45% de aumento en el salario básico, un porcentaje absurdo si se tiene en cuenta al resto de las convenciones colectivas.
El gobernador de la provincia, Sergio Uñac, se refirió ayer a las medidas de fuerza de los sindicatos docente y médico, estimando que se deberían descontar los días no trabajados por culpa de estos paros fuera de lugar. Es lo que corresponde en el sector público y privado, señaló el mandatario, una lógica tan racional como todo lo que conduzca a establecer un modelo de nación basado en el entendimiento, el consenso y el orden.
