El 7 de noviembre celebramos en todo el país el "Día del canillita", conmemorando este día de 1947, la fecha de la muerte de Florencio Sánchez, dramaturgo uruguayo, que en una de sus obras hacía alusión a aquel chico de piernas flaquitas, que voceaba los diarios en la venta callejera.

Pero la primera vez que en Buenos Aires se vio y escuchó a uno de estos muchachos fue el 1 de enero de 1868, cuando todavía nadie los llamaba canillitas: "¡Compre La República!", "¡La República, a medio peso!", vociferaban. El diario que había aparecido ese día, era dirigido por Manuel Bilbao, quien ideó esa forma de venta directa en la calle. Hasta entonces, los periódicos se repartían por suscripción, a través del correo, lo que llevaba a leerlos con atraso, a menos que se los buscara en la imprenta. A Bilbao se le ocurrió que la venta en la vía pública sería un buen negocio para él, dado que el joven vendedor cobraba menos que el correo y además el lector recibía el diario en el acto y más barato. Las corridas y travesuras de estos jóvenes, entre los peligros de la calle, fue notada por el poeta, quien los inmortalizó con el nombre de canillitas, que viene de la exhibición de sus piernas por el uso de pantalones cortos.

Muchos derechos ganaron desde entonces aquellos canillas y también muchos se perdieron. En los últimos tiempos dos hechos importantes permiten vislumbrar que recuperaremos lo perdido. La presentación del proyecto del diputado Héctor Recalde en abril del 2008 para la derogación de la ley 1025 por la que cualquier comerciante puede expender publicaciones es una. El proyecto reivindica los contenidos del decreto de 1945 (29.045) que dio origen al Estatuto del Canillita.

En segundo lugar, el 29 de octubre último la Cámara de Diputados de la Nación aprobó por unanimidad y giró al Senado, con 194 votos afirmativos, el establecimiento del 7 de noviembre como una jornada de descanso para los canillitas, ya que en esa fecha se celebra el día del trabajador de la actividad.

El proyecto consta de solo tres artículos, y establece el día 7 de noviembre de cada año como descanso para los trabajadores vendedores de diarios y revistas de la industria periodística. Asimismo, en el segundo de sus artículos deja en claro que ese día (7 de noviembre) se asimila a los feriados nacionales a todos los efectos legales.