Hay dos muestras de las peores para reafirmar la durísima frase que dice que los argentinos nos esforzamos sobremanera para ser llamados ‘país bananero’. El traspaso de mando entre Cristina Fernández y Mauricio Macri y el papelón de AFA de esta semana. ¿Qué tienen que ver un hecho con el otro? Mucho y muy poco ya que en ambos están involucrados los máximos referentes de cada materia: en el caso de la Presidencia, las dos personas más votadas de este país, y por el lado del fútbol los líderes de los clubes más representativos del deportes con más adeptos de la Argentina. En ninguno primó la cordura y el pensar en el otro, un mal que aqueja a los argentinos de manera transversal, se ve. En ambos hay sanjuaninos relacionados, lamentablemente.

Traspaso de mando

No es posible que dos personas maduras y adultas como la actual presidenta y el mandatario electo no se pongan de acuerdo en algo tan simple e importante a la vez. Pero ocurre. Y es muy fácil advertir el porqué: Cristina quiere convertir ese acto en su despedida del poder y Mauricio, como es natural, pretende obtener el mayor protagonismo posible frente al desafío que está asumiendo. ¿Qué dice la Constitución? En su Artículo 93, la Carta Magna argentina, dice: ‘Al tomar posesión de su cargo el presidente y vicepresidente prestarán juramento, en manos del presidente del Senado y ante el Congreso reunido en Asamblea, respetando sus creencias religiosas’, de ‘desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de presidente (o vicepresidente) de la Nación y observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina’. No indica el lugar físico y de ahí se toman ambos bandos para sostener sus posiciones. Llamativamente, fue un sanjuanino el primero en cambiar la tradición: Domingo Faustino Sarmiento asumió en una asamblea algo parecida a la que se usa hoy, según publicó el diario Perfil y corroboraron otras fuentes sanjuaninas. Claro que aquella asunción fue un poco más caótica respecto de las últimas que se han visto en el país (se espera), ya que grupos de personas felices por la llegada del ahora prócer, invadieron y rompieron desde ventanas hasta muebles. Después la historia indicó que el presidente jura ante la Asamblea Legislativa y toma los atributos en la Casa Rosada. Así ocurrió entre Alfonsín y Menem y entre Menem y De la Rúa. Luego, Eduardo Duhalde volvió a cambiar esa costumbre ya que juró y recibió los atributos de mando en el Congreso, pero fue porque su mandato fue producto de ese Congreso y no del voto popular.

Al margen de lo protocolar, de lo constitucional o de cualquier otra cosa, no estamos hablando más que de sentido común, que de cordialidad, de respeto por lo que es correcto. El protagonista de ese acto tiene que ser el presidente que empieza y no el que se va. El que ganó tiene que generar confianza, y el que se va puede ser bien recordado y homenajeado, pero después y en otro lugar.

‘AFAno’

Algo parecido está pasando en el fútbol. Alfredo Derito, presidente del Consejo Federal de la Asociación del Fútbol Argentino y máximo referente también de la Liga Sanjuanina de Fútbol, dijo esta semana en una entrevista radial que en la bochornosa votación del jueves pasado, hubo plata. Que hubo dirigentes que cobraron para votar a uno u otro candidato y que muchos de ellos se pasaron para el otro bando, a pesar de haber cobrado. Después de esas palabras, no hay mucho más que agregar. Se vendieron, se volvieron corruptos. Son corruptos, son delincuentes, dan vergüenza. Después de decir eso, Derito salió a pedir que el voto sea a mano alzada, lo que parecería una solución decorosa a las sospechas que todo el país tiene respecto de los manejos en el fútbol argentino. No lo van a escuchar, seguramente. Como tampoco van a escuchar a muchos otros dirigentes que piden lo mismo. No les conviene.

Lamentablemente el país da estos ejemplos. Pero también da otros que ya se han destacado en estas columnas: hubo récord de personas que fueron a votar en el balotaje, lo mismo que en el resto de las votaciones de este larguísimo año electoral. No hubo ni un solo incidente grave, salvo lo ocurrido en Tucumán, donde quienes provocaron los incidentes, está claro, fueron los mismos dirigentes que se proponían ante los votantes. En resumen, últimamente en este país los ejemplos los están dando los ‘ciudadanos de a pie’, esos que se levantan a las 6 de la mañana todos los días para ir a trabajar, y que poco esperan de personas como las que están conduciendo. Una lástima, porque todos salen del mismo lugar. Algo los transformará en el camino. Ojalá ganen los que se levantan a las 6 de la mañana y no los otros, pero la pelea va a ser complicada.