La Organización de Estados Americanos (OEA), ha difundido el último estudio realizado por el Observatorio Hemisférico del organismo continental referido a los niveles de delincuencia y las particularidades de los hechos, es decir los tipos de delitos que se comenten en todas las naciones americanas. En el rubro de robos, la tasa más alta corresponde a la Argentina, según una proyección que viene creciendo desde más de una década.

Esto es importante destacar porque revela que no se trata de un aumento reciente atribuible a una gestión de gobierno y sus políticas de seguridad. La estadística relacionada con los robos en nuestro país arranca en 2000, de acuerdo a la información que recibe la OEA de los propios países auscultados y en relación al número de habitantes, que en nuestro caso alcanza el primer puesto del listado en el continente de acuerdo a la proporcionalidad.

Es así que los robos tuvieron picos durante 2002 y 2003, luego de la tremenda crisis económica de fines de 2001, con registros de 1.253 y 1.146 robos cada 100.000 habitantes, respectivamente, tras lo cual hubo una leve disminución, pero se mantuvo la curva ascendente hasta que en los últimos años la percepción social del delito tomara las dimensiones de inseguridad.

Si de por si el informe sobre la tasa de robos en la Argentina es preocupante, puede ser todavía peor ya que la OEA la elabora a partir de los datos oficiales que recibe de cada Estado y es precisamente el nuestro el que no actualizó las cifras hasta 2010, año a partir del cual la OEA hizo su análisis, por lo que tuvo que analizar los números de 2008, los últimos remitidos por el Gobierno nacional.

A nuestro favor juega la tasa de criminalidad, que ubica a la Argentina entre los países con menor cantidad de homicidios dolosos (5,5 por cada 100.000 habitantes), tercero por debajo de Canadá (1,5), Chile (3,5) y Estados Unidos (4,6), por lo que el clima de inseguridad que vivimos parece ponderarse en los ataques contra la propiedad.

Es en los robos donde las autoridades deben poner el mayor empeño, tanto por la protección que les es inalienable como por los desbordes señalados en el estudio donde Argentina exhibe un índice que duplica la tasa promedio de los 28 países del continente evaluados por la citada dependencia de la OEA, en el estudio sobre la evolución del delito.