Educar, es una de las tareas más difíciles a las que nos enfrentamos los padres y, aunque no existen formas mágicas, hay cuestiones fundamentales con respecto a los derechos de los niños que debemos cumplir. El niño necesita saber que su familia es sólida e incondicional. El hogar tiene que ser un espacio seguro para poder expresarse libremente sin temor a las represalias Esto incluye tanto las expresiones positivas (juegos, risas) como los negativos (malhumor, llanto, etc.) Los cimientos de su personalidad se forman desde su nacimiento. Ellos necesitan cariño y apoyo incondicional Son los bienes más preciados que tenemos los padres y la sociedad. Su bienestar es una de las cosas por las que todo el mundo debe luchar. Los niños tienen necesidades diferentes a los adultos. Así como los adultos tenemos derechos y queremos que se respeten, ellos también los tienen y debemos respetarlos. La Convención sobre los "Derechos del niño” que la integran doscientos países, se comprometieron a luchar para que respeten su bienestar y derechos. Más allá de eso, las autoridades y padres somos responsables de que ellos vivan su infancia en un ambiente sano para su desarrollo. Ellos, desde su nacimiento necesitan ser aceptados, sentirse amados y respetados. Alimentarse, jugar, aprender, crecer, pensar por cuenta propia, preguntar, descubrir los hará más sanos y seguros. No recibirán golpes, gritos, ni castigos, ello, lejos de disciplinar a los niños, los hacen inseguros, temerosos y resentidos. Es mejor, escucharlos con atención sus motivos y, ayudarlos a comprender qué es lo más conveniente para ellos. Poner límites a sus acciones y mencionarles algunas consecuencias de las decisiones que toman, es fundamental. El maltrato a los niños es también la falta de atención a sus necesidades de alimentación, salud, afecto y cuidados, no dañando su desarrollo emocional o social. Cabe consignar que para ellos, el juego y la diversión, es lo más importante y necesario, ya que le permiten expresar lo que sienten, compartir sus intereses, alegrías, gustos, socializarse. Hoy, muchos padres, llenan la agenda de sus niños con actividades extraescolares, no dejando espacio tan necesario y productivo para ellos como es jugar. Los niños deben crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor, compresión, bienestar, seguridad situaciones que definen su felicidad. Para la sicóloga Silvia Álava expresa: "que el 50% de la felicidad de los niños se debe a factores genéticos, el 10% a circunstancias vividas, y el 40% a la actividad emocional que se puede enseñar a controlar para que sean más felices” Un derecho primordial de los niños es "jugar”. El juego es una actividad fundamental para el desarrollo estimulando la creatividad y el vínculo de los niños con su entorno, enriqueciendo sus posibilidades sociales, educativas y culturales. Los padres debemos potenciar la gratitud, amabilidad, comunicación, integridad, mediante actividades con los chicos. La gratitud favorece la estabilidad mental, crecer en entornos positivo los hace más seguros y creen en sí mismos. Ellos se sienten bien cuando consiguen sus objetivos por sus propios méritos, y debemos animarlos en este sentido, estimulando su independencia, potenciando su autoestima, seguridad y confianza. Ello genera tranquilidad y armonía en su carácter (inteligencia emocional). Los límites que los padres deben establecer no son arbitrarios, forman parte de la vida, son naturales como conceptos aunque también tienen muchos aspectos culturales que los niños entenderán, si los acompañamos, poniéndolos en el centro de la ecuación. Si el niño escucha sólo enfados y críticas, la confianza en sí mismos, quedará debilitada. El elogio y la recompensa por el buen comportamiento es más beneficiosa que la crítica constante. Abrazar a un niño y elogiarlos por sus logros lo anima a ver que ser bueno, amable y agradecido trae recompensas y así logrará una alta autoestima. Lo importante, es encontrar tiempo para los niños, estar juntos y en familia. Los padres son modelos de conducta. Los hijos nos observan constantemente para aprender cómo participar en el mundo Los niños aún repiten las palabras y comportamientos de sus padres. Es prioritario comprender que la familia es la fuente la mayor energía y de amor.