”Poderoso caballero es don dinero”, ha dicho el poeta español Francisco Quevedo, pero según una opinión muy difundida no proporciona toda la felicidad, pero sí colabora. Para los niños no es siempre tener juguetes y golosinas. Conocer sus valores, puede provocar una experiencia frente a la realidad de la vida: que cause placer o el doloroso impacto del descubrimiento de la injusticia.

Algunos especialistas dicen que la función del dinero es tan importante que muchos se negaron a dar su opinión por considerar que supera las posibilidades de la divulgación periodística; tanto es complicado y decisivo el protagonismo de los inocentes billetes. Muchos padres creen que su hijo es "’demasiado chico” para tener dinero y otros "’demasiado grande” para haber cometido errores en su manejo. En ambos casos administrarlo no es sencillo; es fundamental hacer conocer el esfuerzo para obtenerlo.

¿Cómo se aprende esto? Si el medio familiar es equilibrado respecto a su valor, el aprendizaje será normal, si esto no sucede pueden esperarse serias consecuencias: rebeldía, extremismos entre otras cosas, es decir que las consecuencias no se dan únicamente en el campo del dinero sino en todos los aspectos de la educación. Iniciar al chico en su relación con el dinero no es cosa fácil, pero tampoco muy difícil: otorgarle gradualmente independencia y a mediados del ciclo primario permitirle hacer su experiencia en el manejo de cantidades de acuerdo a su edad y al medio, sin descuidar introducirlo en el sentido del trabajo, de cómo obtenerlo y el significado de poseerlo. En esto la participación de la familia es fundamental. Cuando el dinero cobra una importancia desmedida, cuando se "’personaliza”, cuando "’tener éxito” o ser "’un hombre exitoso” se hace sinónimo de tener dinero, cuando la envidia aparece o se aparta de la corrección de procederes, es difícil que los hijos tengan una idea real y sana de él. Más aun, puede llegar a considerarlo como la cosa más odiada cuando los padres sólo dan dinero en lugar de demostrar preocupación, dar un buen consejo o entablar un diálogo oportuno.

Según el Dr. Pascual Desimone es necesario enseñar a considerar al prójimo por lo que es y no por lo que tiene. El nefasto "’Dime cuánto tienes y te diré cuánto vales”, lamentablemente está muy difundido. Se lo combate con un buen medio familiar; por supuesto los consejos son importantes, pero lo esencial es una auténtica filosofía de vida que predique con el ejemplo la verdad fundamental.

(*) Escritor.