La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) presentó su informe anual como una "señal de alarma” ante un balance negativo tanto por los 85 millones de niños, de 6 a 11 años, sin ir a la escuela, frente a los 72 millones de 2007, y también porque esta situación impide alcanzar el objetivo de plena escolarización para 2015, como propuso la Alianza Mundial para la Educación, al comienzo de la década.

Los datos revelan que el objetivo de lograr la educación primaria universal en 2015 parece imposible, pese a que 17 países han reducido un 86% el número de niños sin escolarizar en poco más de un decenio. Al respecto la Unesco señala que es posible lograr cambios positivos al aplicar medidas como la supresión de los derechos de matrícula, la adecuación de los planes de estudio y el apoyo económico a las familias necesitadas.

Esas medidas han tenido éxito en Nicaragua, Marruecos, Burundi, Vietnam y Nepal, que figuran entre las 17 naciones con mayor inversión educativa para atender la escolaridad básica, que incluye mayor atención a las minorías étnicas y lingüísticas, el aumento del gasto en educación, la mejora de la calidad de los planes de estudios y la superación de los conflictos sociales que impedían el acceso a la escuela básica. El déficit actual planteado por la educación primaria global lo presenta en gran medida el elevado crecimiento demográfico en África Subsahariana, donde en la actualidad hay 30 millones de niños sin escolarizar y la tendencia sigue en alza.

Por ello el futuro no es prometedor teniendo en cuenta que alrededor del 43% de los menores sin escolarizar en el mundo -15 millones de niñas y 10 millones de varones- probablemente nunca pisará las aulas si se mantiene la tendencia actual, de acuerdo con las nuevas estadísticas sobre el seguimiento del problema, particularmente en Asia Meridional y regiones de África donde los niños sufren el rigor de las migraciones forzadas o son sometidos por traficantes y la guerrilla.

Fuera de esos casos puntuales, en los 17 países donde en 2000 vivía cerca del cuarto de niños sin escolarizar del mundo, se logró reducir casi un 90% esa cifra gracias a una voluntad política de auténtico cambio. Pero la Unesco recuerda que ahora se debe velar para que todos esos chicos finalicen sus estudios.