Las prácticas educativas y laborales deben fomentarse desde la infancia a manera de juegos, en la adolescencia como colaboración participativa y en la vida adulta como mérito de crecimiento y subsistencia personal.
Darle un carácter especial al niño para fomentar en él una curiosidad que de por sí tiene, significaría reducirle la capacidad de juego y desarrollo que posibiliten destrezas o aptitudes que están por encima de su propio pensamiento.
El niño de hoy debe volver a los juegos de tierra, relacionarse con la naturaleza y estimar la vida del campo. Cuando comienza a memorar desde su infancia, los diversos juegos: las balitas, figuritas, los billetes y trompos, carreras de palitos por cunetas y las piedras y chapitas sobre circuitos trazados, las fogatas de San Pedro y San Pablo, las carreras con gomas de motos, los juegos de pelota y las trepadas en los árboles, estos, terminan por favorecer el acercamiento entre las personas y así concluyen revelando los verdaderos valores de la amistad.
Entre los juegos de tierra que más se destacan, tenemos: -El juego de las figuritas, en el que se utilizan palabras como: la quemadita (espejito y pinina, apoyadas en la pared). El de las balitas (balicuitas, según expresión del técnico químico Hugo Eulogio Correa, con sus tipos: La Troya o a la Matadita -preferidos en nuestra provincia, por su riqueza terminológica-, tiene el mayor vocabulario en palabras técnicas que cualquier otro juego existente de Argentina y América y comparativamente está entre los primeros mundo).
En cuanto a la Troya, las expresiones utilizadas son: vengo o voy primero, o segundo o tercero, etc., cuarta y jeme (según expresión del técnico constructor Carlos Benito Correa) para medir distancias, ¿a cuál le va a ser? a la que le haga o a todas, a la que le caiga, me entrega con todo si armo, armo no pago, arma me entrega, con entregue, parto no pago, parte paga, con vista y sin vista, con chule escape también vale, con adelantamiento no vale, con silencio -no me hable- con despeje y sin despeje, con limpie y sin limpie del lugar (según donde cae), no te movas de la raya, con puntería, coire, fuera de cacho, como quede o a donde quede, horca paga y horca no pago, horcado o muerto, va de vuelta, tinquie de nuevo, tinquie del lugar, con puño cerrado, con acercamiento, con levante o sin levante de mano, lo maté, chau fuera, a la que le haga, hasta el coliche. A su vez, la Matadita, con expresiones tales como: ¿a dónde te quedas?, tinqueo primero, ahí me quedo, como la vea, como se la mueva, con pique o sin pique, de rebote no vale, con ida y vuelta también vale, de ida nomás, sin pulso o con pulso (baje el pulso), directo o nada, con levante o sin levante, etc. Elementos: la ploma, el ojito, el balón, el acerín y el piojillo o piojito (ojito pequeño), espacios: tierra marcada en línea y un círculo entre cinco a siete metros de distancia.
Entre otros juegos de tierra se destacan: La baturé y el triciclo, tirar con cuerdas o alambres arriba de un chapón, el karting, a los trompos, la payana, el pan con vino, el pisa pizuela, la escondida, carreras varias: de a pié, corriendo, atados de pierna y de embolsados, con ruedas de bicicleta, de motos o de autos golpeando con la mano, carreras de bicicleta (todas a la vuelta de la manzana), jugar a la cabecita, al fútbol, al fusilamiento, al cómo se quedó y a la mosca, juegos de soga varios, a la rayita y el tejo, a los billetes, a la estatua, al elástico, a la casita y al combate. También juegos de luchita, y a la revolcadita, carreras como ranas y a peteco, a la torre humana y a la pilladita o a la mancha.
Quizás si Ud. recuerda algún otro juego o alguna terminología utilizada en ellos, puede comunicarse por correo electrónico y colaborar con el registro de juegos a
(*) Prof. de Psicología. Orientador escolar. Filósofo, escritor.
