Los jóvenes de nuestro país parecen haber recuperado, en estos últimos dos años, el interés por estudiar carreras universitarias vinculadas con ingeniería, tecnología, informática y ciencias de la tierra, denominadas ciencias duras, alentados por la demanda laboral y por la escasez de profesionales que se registra en esas áreas.

Desde la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación, se asegura que las inscripciones en esas carreras crecieron, este año con respecto al anterior, un 10% en promedio, en todo el país. Señalan que esto es muy alentador para el modelo que se está promoviendo, ya que se trata de disciplinas a las que se las considera oficialmente estratégicas para el desarrollo.

La caída de las vocaciones por la tecnología que, se había puesto de manifiesto en los últimos años, ha comenzado a revertirse gracias al nuevo rumbo que está marcando la revolución tecnológica y porque cada vez es más evidente la necesidad de profesionales en distintas áreas vinculadas con la investigación tecnológica.

Otro aspecto a tener en cuenta es el incipiente impulso que se le está dando a la enseñanza técnica del nivel medio, la que actúa como promotora de que los estudiantes opten en el futuro inmediato por una carrera vinculada a la orientación que estuvieron recibiendo.

De acuerdo a registros oficiales, que corresponden tanto a universidades públicas como privadas, de 2008 a 2009 el número de inscriptos aumentó en carreras del área de Informática, el 33%; en Ecología y Ciencias del Ambiente, el 18,8%; en Ingeniería Civil, el 15,2 por ciento. También se registraron aumentos considerables en las matriculas de Geoquímica, con el 110%; Ingeniería Energética, con el 100%; Bromatología, con el 87,8%; e Ingeniería Hidráulica, con el 85,5%, aunque el número de estudiantes de estas disciplinas sea muy inferior al de las anteriores.

En medio de todo este panorama hay algo que no se puede dejar de reconocer, y es que la mayoría de los estudiantes universitarios todavía se inclinan por las carreras, denominadas tradicionales. Es por ellos que para seguir apuntalando esta transformación, orientada a un mayor desarrollo tecnológico de nuestro país, habrá que consolidar la enseñanza técnica de los primeros niveles de la educación, a los efectos de generar la base necesaria de los futuros estudiantes universitarios y profesionales.

Para ésto hay que dotar a las escuelas de la infraestructura necesaria y del personal docente debidamente capacitado.