Se sabe que en la historia de la Tierra ha habido varias Edades de Hielo, entre las cuales existen períodos más templados llamados Interglaciares, como el que actualmente estamos. El periodo glaciar llamado Cuaternario, terminó hace unos 12.000 años. La segunda era de hielo fue la más extrema. La Tierra se heló por completo y se cree que allí ocurrió la diversificación celular. Todo esto se sabe estudiando capas de muestras cilíndricas de hielo obtenidas mediante perforación a diferentes profundidades, especialmente en la Antártida ó mediante registros marinos isotópicos. Arduos trabajos científicos que logran reconstruir temperaturas históricas en miles de años atrás. Durante la glaciación Cuaternaria los continentes se hundieron. Luego, al derretirse los hielos, se han ido levantando como ocurre en Escandinavia y en la bahía de Hudson en Canadá. Las causas de las Glaciaciones no se conocen bien y podrían ser la tectónica de placas (los continentes se desplazan unos 2 cm al año y varían lentamente en sus formas), la variación de la excentricidad de la órbita terrestre alrededor del Sol, la fluctuación del eje de la Tierra, la actividad volcánica. Todas estas cosas producen cambios climáticos. Desde 1850 muchos glaciares que existen desde la última glaciación, muestran un retroceso que coincide con el incremento de la emisión de gases de efecto invernadero, por lo que muchos científicos les atribuyen el motivo del calentamiento global.

Actualmente, la mayor cantidad de hielo del planeta está en la Antártida y en Groenlandia. En nuestro país, el Parque Nacional Los Glaciares creado en 1937, preserva una extensa zona de hielos continentales, montañas andinas, bosques, glaciares y grandes lagos de origen glaciar. Ubicado al SO de la provincia de Santa Cruz, la UNESCO lo declaró Patrimonio Mundial en 1981. Hay unos 47 glaciares mayores de los cuales el más conocido es el Perito Moreno, ubicado en el brazo Sur del Lago Argentino, al que se llega en vehículos que parten desde El Calafate, ciudad con el nombre de un arbusto espinoso de flores amarillas. Bordeando ese brazo del Lago durante unos 80 km es posible observarlo y acercarse en un catamarán ó desde pasarelas con miradores a distintos niveles. A los otros se accede navegando unas 5 horas en expediciones lacustres que parten de Puerto Bandera y llegan al brazo Norte, donde se observan glaciares menores y témpanos de hielo navegando por las aguas, antes de acceder a la enorme superficie del Upsala y a la impresionante altura del Spegazzini. Las observaciones son impactantes. De tanto en tanto un ruido semejante a una detonación indica que se desprendió una gran masa de glaciar y es posible ver el espectáculo desde el catamarán o desde las pasarelas para el caso del Perito Moreno. Este glaciar honra a Francisco Pascasio Moreno, un científico naturista de la generación del 80, a quien durante la presidencia de Sarmiento se le encargó explorar la bahía de Santa Cruz con fines científicos y a fin de consolidar la soberanía. Más tarde recorrió territorios inexplorados y estudió la cultura indígena y fósiles semejantes a los hallados por Darwin. Con 23 años fue el primer hombre blanco en llegar al lago Nahuel Huapi desde el Atlántico e izar allí nuestra bandera. Durante la presidencia de Avellaneda y junto a Luis Piedrabuena, fondeó la desembocadura del río Chubut, recorrió la colonia galesa y más tarde la nave llegó a la boca del río Santa Cruz y remontándolo bautizó al lago Argentino y estuvo muy cerca del glaciar que lleva su nombre, sin alcanzarlo. También avistó el lago Viedma y designó Fitz Roy al imponente pico del cerro Chaltén, de cuyas escarpadas laderas bajan glaciares. Nuevas excursiones lo hicieron convivir con los tehuelches y ser apresado por los mapuches. En 1896, gracias a sus conocimientos, fue nombrado Perito de límites entre Argentina y Chile e hizo posible la reunión entre Roca y Errazuris en el estrecho de Magallanes donde se analizó su postura de una línea de frontera, según las altas cumbres y el escurrimiento de los ríos. Su habilidad y empeño, inclinaron al árbitro británico, Eduardo VII a firmar el Acuerdo, quedando 42.000 km de Patagonia para Argentina. En reconocimiento el gobierno le confirió tierras que en gran parte donó, a fin de constituir el primer Parque Nacional que fue el Nahuel Huapi. Al Museo de La Plata le donó la colección de piezas arqueológicas, antropológicas y paleontológicas que había recolectado en sus viajes. Desde 1944 sus restos descansan en la Isla Centinela del Lago Nahuel Huapi, junto a los de su esposa.

Como lo hiciera Darwin, sumó a sus observaciones científicas las de la vida de los aborígenes y, frente al drama del despojo de sus tierras, abogó por la devolución y escuelas para sus hijos.

La imponencia del glaciar que lleva su nombre se equipara a la grandeza de sus servicios.

(*) Licenciada en Bioquímica.