¿Cómo arrancará la gestión el gobernador electo? Es una pregunta cuya respuesta se develará dentro de poco, para ser precisos en un mes y dos días. También es un cuestionamiento que tiene tantas lecturas como personas que quieran hacerlo. La provincia no está mal en términos financieros y económicos, pero hay algunos focos de conflictos que preocupan: de varios, encabezan el ranking la minería, la vitivinicultura y los despidos en industrias tradicionales sanjuaninas. Para colmo no ayuda tampoco el contexto político: no se sabe si gana Daniel Scioli y, se ve por algunas últimas declaraciones, por ejemplo de José Luis Gioja, que se viene un cimbronazo entre el kirchnerismo y el peronismo. En resumen, parece que estos aires de cambio pueden traer algunos dolores de cabeza.
Para ir por partes. Gioja deja una provincia que ha crecido exponencialmente durante los años de su mandato. Si miramos Mendoza, por ejemplo, nuestra situación es muy distinta y esa realidad tiene que ver en términos globales con una buena administración, con haber encontrado en la minería una fuente de financiamiento que antes no estaba y, por último, el haber aprovechado cada centavo que derramó la Casa Rosada. Mendoza, de haber tenido alguien parecido al gobernador sanjuanino conduciéndola, seguro no hubiese llegado a este límite, mal que les pese a los amigos del Sur.
Pero a pesar de ese escenario que parece alentador, hay problemas importantes: en el sector minero ya dan como un hecho que Casposo se cae y que se vienen unos 300 despidos, aproximadamente. La empresa dueña de la mina no tiene espaldas financieras para aguantar la caída de los precios de los metales y sufren horrores los problemas para importar, entre otros dramas. Gualcamayo despidió gente hace algunas semanas y han tenido demoras en los pagos a proveedores. Electrometalúrgica Andina está en crisis, la misma crisis que acarrea desde hace décadas. Veladero, al margen de los problemas de licencia social ya conocidos tras el derrame de solución cianurada, va en caída, porque la vida de la mina va en esa curva. Ni que hablar de Pascua-Lama, que se cayó definitivamente y nadie sabe qué será de ese proyecto. La ex Delphi es un polvorín a punto de estallar: si bien se logró estirar los tiempos, parece que la piola al final se va a cortar. La vitivinicultura va a dejar en la calle esta temporada a mucha gente, porque no hay ventas, porque en el Gobierno nunca le encontraron la vuelta a un tema medular, y porque la coyuntura nacional tampoco ayuda. La baja en la minería ha provocado que otras empresas hayan tenido que despedir personal, y la provincia ya encara números sobre desocupación y subocupación que preocupan. Se vienen las paritarias gremiales con los eternos (y razonables) amagues de los gremios docentes por el no inicio de clases. En pocas palabras, que nadie vaya a creer (especialmente Uñac) que gobernar es fácil. Todo lo contrario.
En lo político tampoco son tiempos fáciles y lo que se viene parece peor: Gioja se quejó el viernes en una radio porteña de la designación de dos dirigentes de La Cámpora en la Auditoría General de la Nación. La designación fue mandato directo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y fue blanco de durísimas críticas de la oposición. El reproche sanjuanino, histórico si se mira la conducta del mandatario hacia atrás, iba en el sentido de la oportunidad política. Considera él y, parece, varios gobernadores sciolistas, que no le ayudan al candidato del Frente para la Victoria con estas maniobras. Gioja no se quejó de que se haga la designación, se quejó del momento en el que se hizo. Pero lo interesante de analizar, y que se desprende de esas declaraciones, es que hay un evidente cambio de postura en la relación del peronismo con el kirchnerismo. En medio de una elección, donde aún los ánimos están caldeados por los resultados electorales del 25 de octubre, la queja no suma. La misma falta de tacto que señalaron los gobernadores es la que aplicaron ellos al realizar esas declaraciones, se puede resumir. Si Scioli gana, los nuevos gobernadores deberán manejarse en un ambiente de revancha que no ayuda, entorpece. Suena al menos extraño que líderes como Gioja no midan esas consecuencias. No sólo fue Gioja, también el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey salió a fijar la posición de los peronistas ante esa arremetida K.
Paradójicamente, si gana Mauricio Macri es muy posible que el panorama no sea tan negro para los nuevos gobernadores. Es que el líder del PRO necesitará de todos los apoyos políticos posibles, ya que no tendrá Congreso propio. En ese contexto, el voto de un diputado o un senador cotiza en bolsa.
Volviendo a la patria chica del oficialismo, hay rumores en el PJ que encienden alarmas de todo tipo: en algunos departamentos han contratado personal a lo loco y hay servicios que ya no se prestan. En un par de ministerios está pasando más o menos lo mismo, aseguran dirigentes de todas las facciones. Si bien la Provincia no va a terminar mal el año, según dijo el ministro de Hacienda Francisco Alcoba a este diario, obviamente hay que tener cuidado con lo que se hace. Un municipio desfinanciado que no puede pagar sueldos es un drama que impacta en la Casa de Gobierno. Nadie piensa que hay un plan macabro detrás y le atribuyen esta situación más que nada a las miserias de algunos pocos dirigentes enojados con el resultado electoral, que a cualquier otra situación. Veremos. El show recién está por empezar.

