A pesar de los debates sobre los "deberes escolares” debo destacar que ha existido siempre entre padres, docentes y expertos en la materia, diferencias entre cantidad de deberes y resultados académicos. Esto permite afirmar, que los procesos de construcción del éxito y del fracaso escolar, dependen en gran medida, de la manera en que los alumnos interpretan las situaciones escolares. Todo se remite al tipo de tarea y demanda cognitiva que la escuela propone en las tareas a ser realizadas en el hogar. Es interesante profundizar, en aspectos de soportes familiares para el tipo de tareas solicitadas por la escuela, con relación a los contenidos y procedimientos que los aprendizajes escolares requieren. La realidad es que hoy "se niega a los niños el derecho de ser niños”.
Algunos expertos, opinan que los deberes no desarrollan aspectos positivos del carácter como la autodisciplina o responsabilidad sólo enseñan a "hacer lo que otros te dicen que hagas” (Kohn 2010) El impacto sobre los resultados académicos de los deberes es pequeño en secundario, y mínimo en primario. Otra mirada, es que el estrés provocado por el colegio estaba en relación a los deberes y exámenes. Muchas veces, los deberes les hacen abandonar horas de juego o actividades hobbies que les divierten.
Otras investigaciones, nos demuestran que "cuando más tiempo se dedique a los deberes, se dispone de menos tiempo de calidad de clase”.
Los efectos positivos de los deberes son menores que los negativos. Las tradicionales tareas no despiertan el interés de los niños lo sienten en muchos casos como un castigo. Hay otro tipo de actividades que el alumno hace en casa por las tardes o durante el tiempo libre. En un estudio realizado en Alemania se entrevistaron a expertos sobre los aprendizajes que tienen los niños a partir de los 7 años y que poco o nada tiene que ver con las tareas tradicionales. Entre ellas se encuentra querer ganar y saber perder; haber cocinado, hacer la cama, poder experimentar que el cuerpo flota en el agua, pasar días entero con los padres, entre otras.
Estas tareas en el tiempo libre tienen que ver con el desarrollo de la creatividad, el descanso, la actividad física, la socialización y que partan de la voluntad y del interés del niño.
Lamentablemente, la dificultad para conciliar la vida familiar y laboral hace que mucho de nosotros, opte por el camino más fácil para que los chicos estén ocupados hasta que los padres regresan de trabaja. Otro tema, es considerar las tareas de la casa que requieren de una concentración que difícilmente se pueda lograr en el aula, como es la memorización, facultad del cerebro que conviene desarrollar como cualquier otra. Lo más importante es la necesidad de conectar emocionalmente con la familia lo que hace en el colegio. Hay en algunas partes del mundo como Galicia, donde está prohibido mandar deberes a los niños en el nivel primario. En todo caso, antes de reducir los deberes escolares sería conveniente disminuir la agenda "tan cargada” de los chicos en muchas ocasiones. Por ello, es necesario dejar tiempo para el juego, el ocio y convivir con la familia. Ante el debate "deberes sí, deberes no” lo conveniente es cuando se cumplen los objetivos y criterios, como por ejemplo, reforzar lo aprendido, ya que la explicación práctica, crea el hábito de estudio tan necesaria hoy.
(*) Especialista en Educación. Escritora y Productora del programa Botica Educativa-LV5 Radio Sarmiento.
