En una encuesta realizada a jóvenes de 17 a 20 años y a personas mayores de 65 se les preguntó: ¿Qué dicen estos últimos de los jóvenes y estos de los mayores? La investigación calibró el entendimiento de dos generaciones: abuelos y nietos -salteando la intermedia- en torno a diversos aspectos de la vida cotidiana.

"’Nosotros no estamos de acuerdo con muchos jóvenes- explicó un jubilado de 70 años- porque no pudimos adaptarnos a este cambio de vida, sin pretender que el nuestro fue mejor. No es igual a nuestros tiempos la disciplina, el respeto a la autoridad de los padres, maestros o profesores, el vocabulario y algunas diversiones que dejan sus huellas y se manifiestan durante el tradicional almuerzo familiar de los domingos si es que están presentes. Admitimos que existen cosas positivas, pero en general preferimos nuestra época, en que la delicadeza y la ética existían, o por lo menos, se notaban. Somos los que recibimos el cimbronazo”.

La imagen que los jóvenes tienen de los mayores es más generosa: algunos admitieron la posibilidad de un franco entendimiento; la mayoría dijo que los temas que se podrían dialogar eran muy limitados, y los menos negaron toda posibilidad de comunicación. Las transformaciones que supone el paso de la sociedad tradicional a la moderna, producen, entre otras cosas un mayor distanciamiento entre ambos.

Una gran cantidad de la población ronda los 18 años. Esta evidencia demográfica explica el impacto de su presencia manifestada en ritmos frenéticos, colores intensos, modales desprejuiciados, rebeldía, música a todo volumen, etc.

Del lado de los mayores, la vida pasiva origina sentimientos de incomprensión y marginación, creando una barrera psicológica y cultural. Por eso es digno de destacar la importancia de los cursos para mayores que se ofrecen en nuestra provincia. Revive con emoción y cierta nostalgia la época de estudiantes, la posibilidad de recibir conocimientos de varias disciplinas o simplemente tener la oportunidad que la vida les ha negado. El curso para mayores es, entre otras cosas un factor convocante para achicar el abismo entre generaciones, porque promueve al diálogo, predispone a la convivencia y a la comprensión. Además sabemos que la cultura es el conjunto de conocimientos y estructuras sociales que el hombre crea, transforma y humaniza.

(*) Escritor.