Una tétrada de lunas rojas se inició en la noche del 15 de este mes. Tétrada significa cuatro eclipses, totales y consecutivos, de la Luna llena y que se suceden en corto tiempo. El segundo eclipse ocurrirá el 8 de octubre y los otros dos, el 4 de abril y el 28 de septiembre de 2015. Este primer eclipse pudo apreciarse en el continente americano, desde su inicio hasta su finalización porque el suceso tuvo lugar durante la noche, una vez que la luna apareció en el horizonte. En cambio, los habitantes de Canarias en España, pudieron ver apenas la fase inicial del eclipse, en el amanecer, cuando ya la Luna estaba por esconderse. Los demás europeos, vieron el espectáculo, retransmitido desde el complejo amurallado de Saksaywaman, en Cusco, un enclave inca, ubicado en el norte de esa ciudad peruana. En las Américas la Luna se vio roja durante 1 h y 18 min. La atmósfera de la Tierra (unos 80 km más allá de su superficie) actúa como una lente que desvía la luz del Sol y filtra sus componentes azules, dejando pasar sólo la luz roja, que reflejada por la Luna, permite observarla de ese color.
Este acontecimiento suele asociarse con creencias apocalípticas por aquél pasaje de la Biblia: "el Sol se transformará en tinieblas y la Luna en sangre, antes de que venga el día del Señor”. Sin embargo estos sucesos han ocurrido y ocurrirán al menos 7 veces más durante el siglo XXI, cuando la Luna, la Tierra y el Sol se alineen, de modo que la Tierra impida a la Luna, recibir los rayos del Sol, en forma directa.
A lo largo de la historia, el color de la Luna ha despertado curiosidad. En 1883, la descomunal explosión del volcán de la isla Krakatoa (Indonesia) con liberación de 200 megatones de energía y considerada la mayor onda sonora escuchada en la Tierra, hizo que la luna adquiriese color azulado a verdoso, hecho que se repitió en 1980 por erupción del volcán Monte Santa Helena, en el estado de Washington (EEUU) y en 1983 por la del mexicano El Chichonal, en Chiapas. A veces grandes incendios también cambian el color de la Luna. Todo depende de las partículas que se concentren en la atmósfera terrestre, como por ejemplo hollín, ceniza o aceites y del tamaño de esas partículas en relación a la longitud de onda de los colores que componen la luz. También tradiciones campesinas norteamericanas llaman Luna Azul, a dos lunas llenas en un mismo mes. Las lunas llenas están separadas por unos 29 días, que es más o menos el tiempo que tarda en completar una vuelta alrededor de la Tierra, por eso recién en 2 años y medio, aproximadamente, hay dos lunas llenas en el mismo mes del calendario gregoriano. Lo mismo ocurre con la Luna nueva, pero se ha bautizado sólo a la Luna llena, que además, se hizo conocida por una popular canción de Frank Sinatra. En este caso y aunque se la llame así, la Luna mantiene su color plateado amarillento.
No es fácil definir el verdadero color de la Luna. Sería marrón, y la luz del Sol reflejada en ella, nos la hace ver gris ó plateada, un tanto amarillenta cuando aparece o se esconde en el horizonte. Las 6 misiones Apolo que llegaron a distintas zonas de la Luna durante los años 60 y 70 del siglo pasado, en las emisiones televisivas, mostraban una superficie lunar color gris ceniza. La sonda lunar Chang’e 3, enviada por los chinos y que en alunizaje controlado se depositó en el Mare Imbrium a fines del 2013, la muestra rojiza a parda. Esto ha aumentado las sospechas sobre la veracidad de los alunizajes estadounidenses. Chang’e es la diosa de la luna china, de allí el nombre de los orbitadores lunares, Chang’e 1 y 2, enviados en 2007 y 2010, cuyos datos les permitieron construir un mapa en 3D de alta resolución, de toda la superficie lunar a fin de elegir el lugar de alunizaje controlado de Chang’e 3. Este alunizador permitió descolgar, el Rover (o robot) llamado Yutu (conejo de jade, en chino) que explora la superficie lunar, transmite videos en tiempo real y excava y analiza muestras. Funciona con un generador termoeléctrico de radioisótopos y tiene sensores automáticos para evitar colisiones con rocas. Tuvo problemas con el repliegue de sus paneles solares, pero el Centro de Lanzamientos de Satélites de Xichang, comunicó que pese a la avería, continúa activo. También toma fotos de la Tierra y otros cuerpos celestes y tiene un telescopio astronómico (el primero instalado en la Luna) y con una cámara ultravioleta estudia la capa iónica de la Tierra y cómo la afecta la actividad solar. Está diseñado para operar ininterrumpidamente durante 3 meses. El Programa Chino de Exploración Lunar calcula el retorno de muestras extraídas para 2017 y un alunizaje tripulado para 2025. Quizá entonces sepamos, entre tantas cosas, algo más sobre el color de la Luna. En tanto, y aunque su esplendor rojo sangriento en las noches de eclipses totales produzca temor, sus reflejos plateados seguirán siendo un deleite, motivador de romances e inspiración poética.
(*) Lic. en Bioquímica.
