"Nunca he visto un camión de mudanza detrás de un cortejo fúnebre, nunca". Con esta irónica frase, Francisco nos recordaba el sinsentido de la avaricia (reflexión del Papa en la Misa diaria, junio 2013). Claro que no se trata sólo de la posesión efectiva de bienes, sino del apego desordenado a ellos. La avaricia, por lo tanto, no es cuestión de clases sociales, sino de desorden moral y desmesura. Debe ser uno de los pecados capitales más difíciles de identificar. Siempre tendremos una excusa para atesorar más. ¿Cuándo el dinero o la acumulación de bienes materiales, dejaron de ser un medio para convertirse en un fin en sí mismo? Suele ser una línea divisoria que no logramos descubrir a tiempo. Claro que el dinero sirve, nadie puede negar esto en pleno siglo XXI, pero la codicia mata. Transformado en la única razón de la vida, nos clausura la posibilidad de alcanzar una vida plena. Mientras más apegados a los bienes mundanos estemos, menos libres seremos. Nos esclavizamos a lo que está destinado a servirnos.
Mientras tanto, el reloj de la vida corre. Y en algún recodo de nuestra biografía, nos olvidamos de vivir. Vaya paradoja. Corremos por la vida para asegurar el futuro de nuestra familia, de nuestros hijos, pagando por ello el alto costo de privarnos de su presente. Franco De Vita, cantautor venezolano, describe estas ausencias tan dolorosas en la relación padres-hijos, en una hermosa canción: "No basta traerlos al mundo porque es obligatorio// Porque son la base del matrimonio o porque te equivocaste en la cuenta// No basta con comprarle curiosos objetos// Cuando lo que necesita es afecto" (No basta, 1991)
LA OTRA AVARICIA (espiritual)
La avaricia como vicio capital es el amor desordenado a las riquezas y demás bienes temporales. Su solo nombre nos recuerda actitudes negativas tales como la avidez, la codicia y la mezquindad. Pero hay, a mi entender, otra avaricia que no tiene tan mala prensa como aquella. Sin embargo, tiene aunque en menor grado, algo de mezquindad y egoísmo. En ambas nos olvidamos de dar. Y lo primero que no damos es tiempo a nuestros afectos. A veces, nos comportamos como avaros en el amor y en la amistad. Siempre hay una excusa para no dar. Y cuando digo excusa me refiero a la coartada que usamos para autojustificarnos. Es una especie de subterfugio, una escapatoria que la razón esboza para disminuir la culpa. El desorden aquí no está en la relación medio-fin que caracteriza a la envidia como pecado capital. El desorden en esta otra avaricia propia del mundo de los afectos, está en la excesiva parquedad y reserva a la hora de dar. Pecar por defecto.
Quiero mimar las palabras y preservar los conceptos. La amistad y el amor son banquetes de la vida que no debemos perdernos. Tal vez, en este punto, prefiera pecar por exceso y no por defecto. Hay demasiada tacañería por doquier. Como bien dicen Los Caballeros de la quema: "Vamos a punguearle a esta vida amarreta un ramo de sueños" (1998).
LO QUE NO DAS
"Nunca he visto un camión de mudanza detrás de un cortejo fúnebre", nos recordaba el papa Francisco. Pero sí hay un tesoro que "podemos llevar con nosotros", un tesoro que nadie nos puede robar, que no es "lo que has estado guardando para ti", sino "lo que has dado a los demás" (junio 2013). El Papa no escatima palabras cuando se trata de subrayar la importancia del dar, del darse. Al parecer, evaluamos nuestros actos exclusivamente bajo el principio de "no dañar". Y nos olvidamos del epicentro de la vida moral: el amor. Y el amor humano es desbordante, es sinónimo de dar. Hay quienes piensan que el equilibrio es equivalente a poquedad en los gestos y excesiva mesura en las palabras. Todos conocemos personas que andan con un cuentagotas por la vida. Dan y se dan gota a gota, lentamente o con escasez. A veces con ellos, es cuestión de insistir, perdonar y volver a dar. Como regando en el desierto. Tal vez, en el fondo sólo los habita el miedo. Por algo dicen que el afecto es siempre un extraño en la casa del avariento.
Por Miryan Andújar
Abogada, docente e investigadora
Instituto de Bioética de la UCCuyo
