
La preferencia de los argentinos por utilizar al dólar como principal refugio para sus ahorros de mediano y largo plazo es calificada como "inexplicable" por muchos de los opinólogos que no pueden resistir la tentación de dar su parecer sobre "todos" los temas.
Soy ingeniero, y a nosotros nos enseñan a contrastar los números con la realidad. Si no lo hiciéramos los edificios, los puentes, las carreteras y hasta los ascensores se caerían, las computadoras no funcionarían y los autos no arrancarían.Y preguntándome cómo explicar una conducta calificada como "inexplicable" sólo puedo aplicar la metodología a la que me condiciona mi educación: el Método Científico que implica contrastar los datos con la realidad y pensar que la explicación de cómo proceden los argentinos frente al dólar y al peso argentino puede hallarse en su experiencia.
Vamos al ejemplo: Juan y Javier González fueron dos inmigrantes españoles que llegaron a Argentina en 1920 escapando de la Primera Guerra Mundial en Europa. Sin mucho más que sus manos y sus sueños entraron a Argentina por el Puerto de Buenos Aires, pero al poco tiempo emigraron al Oeste, a un lugar muy parecido a su lugar natal y es así como llegaron a San Juan.
Desde 1914 los hermanos González trabajaron a sol y a sombra. Como peones, luego como capataces y por haberse hecho cargo de tierras salitrosas que nadie quería transformar en tierras de cultivo, en propietarios y terratenientes. Nueve años al cabo de los cuales podían disponer de ahorros y una suma (considerada por ellos ¡enorme!). En diciembre de 1929 ambos hermanos disponían de 24.457 pesos Moneda Nacional en ahorros cada uno. En ese momento la cotización del dólar hacía que esos pesos equivalieran a 10.000 dólares estadounidenses. ¡¡Una fortuna!!
Juan, en una decisión que mantendría a lo largo de su vida, decidió convertir sus ahorros en los U$S10.000 de la época. Javier por el contrario mantuvo sus pesos bien ganados pero en pesos. Como no era gente muy estudiada ambos guardaron sus ahorros en el colchón.
Y ahora vamos al centro de nuestra historia.
El 1 de enero de 1970 el Gobierno argentino decidió cambiar la moneda. Los pesos Moneda Nacional fueron reemplazados por los pesos Ley 18.881 a razón de m$n 100 cada un peso Ley 18.881. El tipo de cambio para esa nueva moneda era de $ley 3,4975 por cada dólar.
Juan se enteró que sus U$S10.000 valían en ese momento $ley 34.975 y Javier se enteró que sus m$n10.000 valían en ese momento $ley 244,57.
Trece años después, el 1 de junio de 1983, el Gobierno argentino decidió reemplazar el peso Ley 18.188 por el peso argentino (ARS). La razón de conversión fue de 10.000 pesos Ley 18.881 por cada peso argentino. El tipo de cambio para esta nueva moneda fue de ARS 11,50 por dólar.
Juan se enteró de que sus 10.000 dólares valían ARS 115.000. Javier se enteró que sus 244,57 pesos Ley 18.881 valían ARS 2,45 centavos.
Pocos años después, sólo dos, el 15 de junio de 1985, el Gobierno argentino decidió reemplazar el peso argentino por el Austral. La razón de conversión fue de 1.000 pesos argentinos por 1 Austral. El tipo de cambio para el Austral era de 0,855 australes por dólar.
Juan se enteró que sus 10.000 dólares valían 8.550 australes. Javier se enteró que lo había perdido todo. Sus ARS 2,45 centavos valían 0,0000245 australes.
Tras la hiperinflación y una nueva crisis macroeconómica en Argentina el 1 de enero de 1992 el Gobierno nacional decide reemplazar los Australes por el Peso (convertible en ese momento) moneda que rige en la Argentina hasta la actualidad. La razón de conversión fue de 10.000 australes por $1. El tipo de cambio para el nuevo Peso fue de $0,99 por dólar.
Juan se enteró que sus 10.000 dólares valían $9.905. Javier ya había dado todo por perdido. Sus m$n 24.457 de 1929 valían hoy 0,00000000245… ¡si como lo lee, 8 ceros!
Hoy octubre de 2018, 26 años después del último cambio de moneda del Gobierno nacional, Juan sabe que sus 10.000 dólares valen, más o menos, $ 400.000. Javier ya no hace cuentas porque no tiene nada.
Ing. Daniel Rudolph, Ing. Civil y Master en Administración de Empresas.
