La reciente captura del mayor narcotraficante del mundo, Joaquín "’El Chapo” Guzmán, fue anunciada con bombos y platillos como un gran triunfo sobre los carteles de narcotráfico, pero el hecho de que haya sido realizada por un comando élite de la Marina mexicana -y no por fuerzas policiales- es una mala señal sobre la marcha de la lucha contra el crimen organizado.
"’Para derrotar a los carteles se necesitan buenos policías locales, y eso en México es donde estamos más atrasados”, afirma Eduardo Guerrero, un consultor de seguridad que hasta hace poco trabajó para las agencias de seguridad pública e inteligencia de México. "’La lucha debe empezar desde abajo”.
Las fuerzas policiales locales son el primer círculo de contacto con los carteles, y son la clave para generar vínculos con la comunidad y rastrear a todos los miembros de los carteles, explica Guerrero. Pero México tiene más de 2.000 fuerzas policiales mal entrenadas y mal pagadas.
Cuando pregunté a varios expertos si la captura de "’El Chapo” Guzmán será un golpe devastador contra el Cartel de Sinaloa, casi todos me respondieron que no. Muchos capos del narcotráfico han sido capturados en el pasado, sólo para ser reemplazados por sus segundos, o por quienes ganen la guerra interna por su sucesión.
El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto afirma que el arresto de "’El Chapo” fue un golpe importante en la lucha contra el Cartel de Sinaloa, entre otras cosas porque le permitirá a las autoridades recibir valiosa información de inteligencia que ayudará a atrapar a otros miembros. Además, la muy publicitada captura del narco más rico del mundo ayudará a combatir la percepción de que los barones de la droga gozan de impunidad en este país, afirman.
Aurelio Nuno, jefe de gabinete del presidente Peña Nieto, dijo en una entrevista que el gobierno está trabajando en crear fuerzas de policías estatales únicas, que concentren en cada Estado a las numerosas fuerzas policiales municipales.
Tal vez uno de los datos más preocupantes que surgieron tras su arresto es que, contrariamente a los informes que decían que estaba viviendo en Argentina o en algún otro país después de su fuga de una prisión mexicana en el 2001, en realidad había estado viviendo cómodamente en México durante los últimos 13 años.
Según reportes de prensa, solía cenar en buenos restaurantes junto con más de una docena de amigos y familiares. Obviamente disfrutaba de la protección de las autoridades policiales locales, al igual que sus colaboradores.
Empezaré a creer que México está ganando la lucha contra los carteles el día en que unifique sus 2.000 fuerzas policiales, y logre que todos sus agentes reciban un pago decente y tengan un entrenamiento profesional. Eso es algo que todos los gobiernos mexicanos de los últimos 20 años han prometido.
Hasta que eso ocurra, seguiremos viendo redadas al estilo de las películas de Hollywood, pero que no lograrán desmantelar las bandas criminales.
