Dentro de dos meses Copenhague, la capital dinamarquesa, será sede de la convención mundial de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, que intentará actualizar el devaluado Protocolo de Kyoto, de manera que todas las naciones actúen en la defensa del medio ambiente.
Hasta ahora muy poco se ha hecho para evitar la depredación de los ecosistemas y las emanaciones que provocan el efecto invernadero. Los enormes intereses económicos y políticos frustraron todos los intentos de las organizaciones ecologistas para contener el daño irreversible que sufre el planeta, aunque ahora surgen voces independientes, con mensajes alentadores, como la convocatoria realizada el lunes último para salvar la tierra, ahora, antes de que sea demasiado tarde.
Para el Project Syndicate, una organización no gubernamental sin fines de lucro, con sede central en Praga, quedan sólo los periodistas como protagonistas irreprochables para crear conciencia e instar a los poderes públicos y a los grupos económicos a combatir el daño ambiental. En particular la deforestación de los bosques nativos, reservorios de carbono y pieza fundamental para revertir el calentamiento global. De allí este llamado dramático de académicos, figuras de la política y de la economía a 400 editores y jefes de redacción de medios de diversos países.
Las metas son alcanzar un 50% menos deforestación de bosques naturales en 2020 y frenarla totalmente para 2030, mediante incentivos económicos a los países en desarrollo. En el caso de Argentina, el promedio anual es de 21 millones de toneladas de dióxido de carbono, liberadas entre 1995 y 2005, debido a la deforestación, según el último inventario oficial.
El compromiso que involucra a la prensa mundial no es fácil de cumplir, si se tiene en cuenta la reticencia de las naciones desarrolladas a atenuar la contaminación generada en un 24% por el sector energético y del 22% de la industria. Por su parte, el mundo emergente apela a la deforestación como recurso de supervivencia.
La estrategia ambientalista sugerida al periodismo implica mantener una agenda activa respecto a las implicancias del agotamiento planetario y promover en la clase dirigente y personalidades gravitantes, acciones rápidas y cambios de modelos consumistas y fabriles, para detener el daño al hábitat de todas las especies.
