El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, visitará mañana Washington y se convertirá en el primer líder de América latina en reunirse con el presidente Barack Obama, en la Casa Blanca. Los dos mandatarios discutirán la cooperación bilateral, asuntos regionales y mundiales, incluida la agenda de la Cumbre de las Américas, en Trinidad y Tobago, del próximo 17 de abril, donde Obama se reunidrá por primera vez con casi todos los líderes latinoamericanos.
Mientras los funcionarios brasileños rechazan las versiones de que su país está tratando de convertirse en un líder regional -proclaman que no hay tal cosa porque América latina es sólo un conjunto de países con muy diversos intereses- un rápido vistazo a la diplomacia de Brasil en los últimos años no deja ninguna duda acerca de sus ambiciones regionales.
Durante la última década, Brasil ha sido la fuerza impulsora detrás de la creación de varios encuentros diplomáticos sudamericanos y de los grupos económicos que, por definición geográfica, han dejado fuera a México opacando su imagen.
A principios de esta semana, 12 países inauguraron oficialmente el Consejo de Defensa de América del Sur, un nuevo grupo propuesto por Lula da Silva, para cooperar en cuestiones militares y evitar posibles conflictos entre países vecinos.
Más importante, Brasil fue el padre fundador de la Cumbre de América del Sur, que comenzó en Cuzco, Perú, en diciembre de 2004, cuando 12 presidentes firmaron una declaración para crear una Comunidad Sudamericana. México y Panamá fueron invitados, pero en calidad de observadores. En mayo de 2008, Brasil llevó esa organización a dar un paso más, con la constitución de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), en Brasil. Y a fines del año pasado, Brasil fue sede de la primera cumbre hemisférica, sin la presencia de EEUU y Canadá.
Funcionarios brasileños dicen que no tienen ningún mandato de las naciones de América latina para actuar como intermediario con Washington, ni tampoco buscan ese papel. Dicen que no piensan en términos de "relaciones interamericanas" -la idea de que los países de la región resuelvan sus problemas a través de negociaciones con EEUU-, porque América del Sur, América Central y México tienen muy diferentes agendas. Los escépticos señalan que es un argumento para dividir a la región en trozos, para quedarse como único líder del bloque más grande.
Antonio Patriota, embajador de Brasil en Estados Unidos, me dijo que, además de discutir la próxima cumbre del G-20 en Londres y en la Cumbre de las Américas, los presidentes Obama y Lula da Silva es probable que hablen de cuestiones como la cooperación para producir fuentes alternativas de energía, los esfuerzos conjuntos para lograr la estabilidad en Haití, la reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y dar rápido crecimiento al comercio y a la inversión.
Mi opinión: Por supuesto, el surgimiento de Brasil como el principal interlocutor con la administración de Obama también puede tener que ver con el hecho de que México está sumido en la violencia interna, y por la política exterior del presidente Felipe Calderón.
En un esfuerzo por diferenciarse de su predecesor, o para apaciguar a los nacionalistas de izquierda y a la oposición en el Congreso mexicano, Calderón ha coqueteado con Cuba y Venezuela. Por eso México ha perdido mucho de su presencia diplomática internacional: no es el de izquierda-nacionalista de los años ’70, ni el más reciente estrecho aliado de EEUU.
Si bien México seguirá siendo una máxima prioridad EEUU en la región debido a cuestiones internas, tales como la inmigración, las drogas, el comercio y el petróleo, Brasil se está convirtiendo en la principal potencia del hemisferio sur.
Esta es una mala noticia, si pensamos en la escasa consideración del Brasil para la defensa colectiva de la democracia y de los derechos humanos, y es una buena noticia si pensamos en Brasil como un ejemplo económico responsable de un país estable.
"ADIÓS MÉXICO. A partir de este fin de semana Brasil se convertirá en el el actor más importante en las relaciones de Estados Unidos con América latina."
