La figura moral del general San Martín excede la admiración común para convertirse en devoción cuando el pueblo argentino a través de sus generaciones valora los dones que el país y América les ofrece. En los conocimientos que impartió personalmente eran inseparables los saberes de carácter militar, la disciplina severa y el honor.

El sentimiento sanmartiniano fue creciendo y el tiempo magnificó la hazaña y en el bronce se perpetuó el reconocimiento público.

Es innegable la participación de nuestro pueblo en la epopeya sanmartiniana que daría como resultado la liberación de medio continente: la cuarta división que se sumó al Ejército de los Andes. En homenaje a estos sanjuaninos se justifica la presencia del monumento al comandante Juan Manuel Cabot, quien se encontraba al mando de esa columna. Su ubicación frente a la iglesia de Santo Domingo en el boulevard de la avenida Libertador General San Martín, en nuestra ciudad Capital, encierra un sentido histórico, lugar desde donde partió la citada división hacia Coquimbo y La Serena, pasando antes por Talacasto y Pismanta.

La idea de plasmar la hazaña de la columna Cabot nació en 1972 en el Instituto Sanmartiniano de nuestra cuidad.

Los óxidos, ácidos y la laca que recubre el metal con que fue construida la obra evocan con expresividad el carácter de la alegoría. Algunos de los elementos presentes como el laurel, el sol y el indígena tienen un sentido simbólico: el de la libertad eterna o el de la raza aborigen de América.

El 9 de julio de 1815, cuando gobernaba San Juan, el Dr. José Ignacio de la Roza, el general San Martín organizaba el Ejército de los Andes. En la oportunidad visitó la provincia y con un austero equipaje se alojó en el Convento de San Domingo. Lo acompañaba Don Juan de la Cruz Vargas. Allí, San Martín y de la Roza conversaron sobre el futuro de Cuyo. Las damas sanjuaninas ofrecieron su apoyo a favor de la campaña emancipadora y le anunciaron el propósito de conseguir recursos para la "gran empresa”.

San Martín buscó para los pueblos de la América del Sur, algo más que su emancipación política y lo descubrimos en esta cita directa "’… si el guerrero fue el instrumento necesario para salvar la nación en las crisis peligrosas, el sabio debe serle para constituirle estable y brillante en las delicias de la tranquilidad. Demos a la Patria hombres útiles en todos los ramos y su prosperidad será indudable y permanente”… "Padres de familia, la educación es el mejor patrimonio que en herencia podéis dejar a vuestros hijos”.

Así, por ejemplo, cuando el Libertador proyecta en Mendoza la organización del Colegio de la Santísima Trinidad, lo hace para formar a los jóvenes, a quienes estaría confiado el futuro de la Patria.

Para el general San Martín había que dar a la población, la cultura mínima necesaria para aspirar a un nivel de vida mejor. Así lo prueba como Protector del Perú cuando por decreto del 6 de julio de 1822, dispone la creación de una escuela normal de maestros, la ejecución de estudios previos para establecer una escuela normal de niñas y manifiesta -además- su preocupación por mejorar los métodos de enseñanza en la escuela primaria.

Vale la pena conocer el texto íntegro de las consideraciones previas del decreto que registra la Gaceta de Gobierno de Lima Independiente del 6 de julio de 1822, tomo III – Nro. 4, págs. 1-2. De él podemos deducir la idea principal: "Sin educación no hay sociedad”.

El contenido del artículo noveno es un valioso aporte anticipado a la educación de la mujer americana, sobre todo como educadora. Su contenido dice: "9º) Con el objeto de hacer trascendentales las ventajas de este establecimiento a la educación del bello sexo, que el gobierno español ha mirado siempre con una maligna indolencia, se encarga muy particularmente a la Sociedad Patriótica medite los arbitrios más aparentes para la formación de una escuela normal destinada a la instrucción de las niñas”.

Lograr la libertad, para este prócer significó una etapa dura que debía completarse con un gobierno hábil que proyectara los pueblos a la paz y el progreso.