Lema es una frase corta, semejante a las que usamos los periodistas para titular un artículo o una crónica. Debe ser síntesis apretada de lo que se va a tratar y debe reunir ciertas cualidades: brevedad, claridad, pasión, tener un atractivo inmediato que invite a averiguar qué hay detrás. Algunas de estas cualidades son más bien técnicas, las puede diseñar un especialista aunque siempre incluirán mucho de arte. Lo de la pasión es más difícil, debe ser un concurso en el que es necesaria la participación del candidato o su entorno cercano. Ellos son, en definitiva, quienes deberán tener algo que decir. Si no tienen nada, no se podrá convencer a nadie. "Ahora, Alfonsín", dos palabras sintetizaron la idea de que era el turno de alguien que venía de afuera de los fracasos del peronismo, del gobierno militar y los sindicatos. Ese lema estuvo acompañado de una acción política fuerte, la denuncia de un pacto sindical-militar que lateralmente hacía dirigir la mirada al peronismo, movimiento de origen militar (Perón fue general del Ejército) que reconoce su columna vertebral en los sindicatos. Fuerte y clara expresión simbólica. "Síganme, no los voy a defraudar" el lema que llevó al triunfo a Carlos Menem, referencia indirecta a que el votante había sido defraudado por el gobierno anterior, mostrando a la vez un horizonte de futuro complementado por el nombre de su sector: Frente de la Esperanza. Fernando de la Rúa ganó las elecciones de 1999 llevando como lema el propio nombre del frente, "Alianza para el Trabajo, la Justicia y la Educación", no hacía falta decir más, se suponía que eso era lo que estaba faltando. Terminada la elección de precandidatos para estos comicios, ya se han comenzado a deslizar las ideas que regirán las respectivas campañas aunque es posible que algo varíe de las primarias de septiembre a la general de noviembre. Desde la oposición nacional de Juntos por el Cambio, que mantiene ese nombre en casi todos los distritos, menos la Provincia de Buenos Aires, se ha decidido hacer centro en cuestiones simbólicas imposibles de ver y tocar: Democracia, Libertad, la República, División de Poderes, Independencia de la Justicia. El oficialismo, si debemos tener como vocera principal a CFK, pareciera que seguirá concentrada en la supuesta persecución judicial a su persona, en las críticas al gobierno de Macri, la oposición a ideas liberales, defender regulaciones ("el Estado presente que te cuida") y la desconfianza de las leyes del mercado. Se espera algunas ideas de lo que se llama "el carril del medio", espacios políticos minoritarios que tenderán a afirmar que las dos fuerzas principales son lo mismo. Esta campaña se dará en un contexto estable, imposible de modificar: Pobreza, desempleo, alta inflación, escasa inversión, cierre y egreso de empresas y empresarios, recuperación muy leve de la economía (en otros países rebotó con violencia), deterioro de la clase media, devaluación constante de la moneda, problemas de salud con elevados muertos por la pandemia, un desastre en la educación. El coronavirus ha causado un tercio de las muertes totales por año en el país y ése es el balance con el que se espera la llegada de la variante delta. Sin embargo el abordaje de estos problemas no asoma como núcleo de la propaganda, al menos en estos primeros días. El Frente de Todos intenta que estos males se atribuyan al pasado sin responsabilidad propia, el principal frente opositor, se sentará como un custodio de valores básicos que describen un sistema de vida, privilegiando a éstos por sobre la angustia del estómago. Los terceros golpearán a uno y otro lado en busca de evitar el aplastamiento. ¿Podrán la oposición hacer prevalecer conceptos simbólicos en un país con más del 40% de pobres? El oficialismo, ¿podrá convencer al votante que no tuvo nada que ver con el empeoramiento de todos los indicadores sociales y económicos luego de dos años? Las encuestas son algo sencillo, se le pregunta al cliente qué quiere comprar o se investiga sobre su estado de ánimo, sus expectativas, su futuro. Todas las mediciones están estabilizadas desde hace tiempo, economía, pobreza, desempleo, corrupción, inseguridad, educación son las preocupaciones más mencionadas cuando se deja libertad al ciudadano consultado. Los más jóvenes son contundentes, directamente se quieren ir. Ninguno de estos temas aparece en el radar de las frases que, aparentemente vamos a escuchar. Los encabezados de los principales medios de Buenos Aires tampoco contribuyen a enfocar estos problemas, una semana enredados entre la moral de Florencia Peña, los entrenadores de perros del Presidente, la misoginia de algunos candidatos, la enfermedad de Chano Charpentier, los contratos profesionales de Lionel Messi o el snobismo de Beatriz Sarlo. Los Juegos Olímpicos nos han venido salvando de semejante esquizofrenia, pero ya terminan, lamentablemente.