La reconciliación del lefebvrismo con la Santa Sede, para superar el último cisma en el seno de la Iglesia Católica, se encamina por la buena senda, tras haberse reiniciado las conversaciones para un entendimiento que forma parte de la amplia tarea transformadora que viene realizando el papa Francisco.
La llamada "Fraternidad Sacerdotal San Pío X\’\’, es un movimiento fundado en 1970 por el obispo francés Marcel Lefebvre, que se niega a reconocer los cambios introducidos por el Concilio Vaticano II, lo que desató en 1988 un cisma en la Iglesia Católica cuando el fundador del grupo ordenó a cuatro obispos sin contar con el permiso de Juan Pablo II. La ruptura, que en su momento produjo una verdadera conmoción en los católicos de todo el mundo, tuvo repercusiones diferentes según las opiniones de quienes se aferraban a la tradición eclesiástica frente a los que acompañaban una evolución adecuada a los tiempos modernos, tildados de "herejes\’\’ por los lefrebvianos.
La muerte de Lefebvre no opacó los principios de la fraternidad, que actualmente cuenta con cuatro obispos, unos quinientos sacerdotes y alrededor de 200.000 fieles que siguen sus lineamientos en diferentes lugares del mundo. Por ejemplo en la continuidad de las misas que se celebran en latín y con el sacerdote de espaldas a los fieles. Es el denominado "rito tridentino" que el papa Benedicto XVI liberó en 2007, como un gesto de buena voluntad de la Santa Sede hacia el sector radicalizado, cuando se iniciaron los primeros acercamientos con el Vaticano, aunque luego no prosperaron.
Ahora, los aires renovadores impulsados por el papa Francisco cambiaron el panorama con pasos concretos hacia la reconciliación. El martes último se reunieron en el Vaticano el prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Muller, y el superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (lefebvrianos), Bernard Fellay, para llegar a un acuerdo que represente el retorno a la plena comunión de los escindidos con la Iglesia católica.
En 2012, tras algunas reuniones, el Vaticano les entregó un "preámbulo doctrinal\’\’, documento con las condiciones para el regreso a la Iglesia católica. Pero el dialogo se interrumpió porque la Fraternidad no revierte su posición con respecto al Concilio Vaticano II. No obstante, para evitar mayores polémicas, en octubre de ese año los lefrebvianos expulsaron a uno de sus obispos polémicos, Richard Williamson, quien negaba la existencia del holocausto judío.
